El señor de la cuevita de Iztapalapa

Por in Leyendas on marzo 16, 2018

En 1725, una peregrinación que venía del Estado de Oaxaca, pasó por Iztapalapa. Los peregrinos iban rumbo al centro de lo que ahora es la CDMX a reparar una imagen de Cristo, que traían.

Acamparon en el Cerro de la Estrella, y la imagen la dejaron debajo de un árbol. Al día siguiente cuando despertaron ya no estaba. Fueron al pueblo para buscarla en los templos, al no encontrarla pidieron apoyo a los habitantes de Iztapalapa para hacer una búsqueda en el cerro. Pasaron varios días y la imagen no fue hallada, por lo que los peregrinos decidieron volver a Oaxaca.

Meses después algunos pobladores se dieron cuenta de que un pastor iba todas las tardes con un ocote a una cueva, quien les reveló que había encontrado una imagen en una gruta y que prendía el ocote para que no estuviese en oscuridad por las noches.

Cuál fue la sorpresa de los pobladores cuando vieron que la imagen de la caverna era la de los peregrinos y decidieron avisarles para que vinieran por ella. Cuando trataron de sacarla, ésta no se movió ni con el esfuerzo de 20 personas, así que interpretaron que debía quedarse ahí.

Se le construyó una ermita, después una capilla abierta y hasta mediados del siglo XIX se construyó el actual Santuario dedicado al Señor del Santo Sepulcro, desde entonces esta imagen es objeto de cariño y respeto por los ocho barrios, mismos que se incrementaron cuando en 1833 asistieron a su capilla a pedirle a la imagen del Señor de la Cuevita que cesara la epidemia de cólera mórbus que había diezmado a la población de Iztapalapa.

El Santuario fue construido con un amplio atrio, justo enfrente de la cueva donde fue hallada la imagen después de que se les perdió a los peregrinos de Oaxaca.

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