Cuentan que cuando Dios hizo la tierra, y antes de hacer a los seres humanos, a cada región que ahora forman los países, le dio riquezas para que sus habitantes pudieran vivir bien, y ya después puso a Adán y a Eva, y se fue.

Pero uno de sus Ángeles lo hizo regresar para preguntarle ¿Y qué pasará con los humanos, qué riquezas les vas a dar para que puedan ser felices y vivir cada día mejor?

El creador le contestó, “no te preocupes, de ellos ya me encargué”. “No puedo ponerlos así nada mas, pues para ellos hice este planeta”.

“A cada uno les daré la mayor de las riquezas, pero tendrán que buscarla, ese será su trabajo más importante en su vida, encontrarla, desarrollarla y utilizarla para su provecho”.

¿Y dónde van a buscarla, preguntó el Ángel? “Dentro de ellos mismos”, contestó Dios. Se podrán tardar toda una vida, pero una vez encontrada, empezarán a ser felices.

¿Cuál es esa riqueza? “Sus talentos innatos, aquellos para lo que los hice a cada uno, aquellos donde se establece su misión de vida personal”, contestó nuevamente el creador.

El Ángel preguntón, insistía ¿Y cómo le harán para encontrarlos? ¿Dónde los esconderás?

“Los buscarán en las profundidades de los mares, en las cavernas, en las montañas más altas, incluso dentro de las actividades que realizarán imitando a otros, pero estarán tan cerca de ellos, que no lo creerán; los voy a esconder donde menos se lo imaginarán”.

Dios, en su enorme sabiduría, no nos la hizo tan fácil, muchos hemos tenido dificultades para descubrirlos. Hemos tenido trabajos que para nada nos satisfacen, pero nunca hemos buscado dentro de nosotros.

Si quisieras descubrirte, encuentra tu talento personal; cuando lo encuentres, desarróllalo y practícalo diariamente; entonces todos los problemas que tengas los verás pequeños frente a la enorme satisfacción de haberte encontrado a ti mismo. 

Todos deseamos ser exitosos, pero muy pocos pagamos el precio para lograrlo. 

Aunque no siempre es monetario, en ambos, éxito o fracaso, se paga un precio:

1.- El del éxito se paga con:

• Esfuerzo para concentrarse en las metas, tareas, etc.

• Voluntad y sacrificio para trabajar más horas de las normales. 

• Tener la paciencia necesaria para que se logren las metas.

• Vivir austeramente.

• Constancia y persistencia.

El beneficio aquí, es el logro de lo que nos propusimos; además, se gana autoconfianza y seguridad.

2.- El fracaso se paga con:

• Pobreza, mediocridad y frustración.

El pago del éxito es voluntario, intenso, por adelantado y en mediano plazo; el otro, es obligado, posterior y es de largo plazo.

Si de todos modos se paga un precio, paguemos el del éxito. 

¡Tú decides!

Con cada nuevo año inicia un nuevo ciclo en nuestra vida, son momentos de hacer una evaluación de lo que dejamos de hacer el año pasado y planear lo que queremos lograr para este año.

Al planear, podemos caer solamente en intenciones y buenos deseos; debemos ponernos metas específicas. Una meta es lo que queremos lograr o llegar a ser; un plan es la forma como lo vamos a lograr y lo que tenemos que hacer para conseguirlo.

Para hacer tus planes sencillos y aterrizables, usa el método SMART (”Inteligente” en inglés); cada una de las letras sirve de inicial para describirlo.  

Cada quien sabe lo que quiere lograr o a dónde quiere llegar, en un plazo determinado. Las metas son muy personales, pero los planes deben ser sencillos, medibles, alcanzables, suficientemente retadores, con fechas específicas para concretarlos.

Método SMART.  Tus planes deben ser:

S. Sencillos: Fáciles de entender y aplicar

M. Medibles: Observables 

A. Alcanzables: Accesibles, poco a poco

R. Retadores: Ni pequeños ni grandes; ni fáciles ni difíciles 

T. Tiempo: Ponerles fecha y parcialidades

Para hacerlo más efectivo debes considerar los siguientes conceptos:

Sus Consecuencias: Es necesario pensar en los resultados, y sobre todo en los riesgos. ¿Qué razones tienes para hacerlo? ¿Qué sucedería si no haces lo que tienes que hacer para lograr tus metas?

Es necesaria una celebración por tus logros: Si consigues alcanzar tus metas, qué así va a ser, ¿Cómo vas a celebrarlo o cómo te vas a premiar? Esto sería una motivación para seguir adelante.

Tienes que ser flexible ante los cambios: Ajusta tus planes de acuerdo a como se vayan dando las cosas, siempre hay imprevistos. A cada momento podemos volver a empezar, inténtalo cuantas veces sea necesario.

Nuestros mejores deseos para este año.

La competencia es inminente, siempre la ha habido y siempre la habrá. Es algo natural y no podemos ir en contra de la naturaleza; si no, recordemos que todos existimos gracias a que fuimos los primeros en llegar al óvulo materno, mientras competíamos con miles más.

La competencia es una realidad para todos los sectores, nadie se escapa de ella. Desde que se abrió la economía a la globalización todos los sectores han sido afectados. Muchos han cerrado, otros han reducido enormemente su personal; los más creativos, en vez de quejarse y protestar, han hecho innovaciones en su negocio o han cambiando de giro. 

Mientras los prestadores de productos y servicios no proporcionemos calidad a un excelente precio; mientras no tengamos satisfechas todas las necesidades de nuestros clientes con nuestro negocio, siempre habrá opciones mejores para ellos. Y aun cuando lográramos al 100% su satisfacción, aun así, tendrán nuevas y mejores opciones.

Algunos pensamientos importantes sobre la competencia:

“Tienes que tener una referencia internacional de competencia; tienes que ir más allá de tu hogar”.

Carlos Slim

“Las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las del montón, copian a sus competidores; las ganadoras, marcan el camino a sus competidores”.

Philip Kotler

“Si no tienes una ventaja competitiva, no compitas.”

Jack Welch Jr.

“La innovación constante es la única forma de mantenerse competitivo.”

Jorge González Moore

“No tengo amigos ni enemigos, sólo competidores.”

Aristóteles Onasis

La competencia sigue asustando a muchos micro empresarios; no han aceptado la realidad de que siempre existirán empresas, de todos los giros y tamaños, que nos pueden quitar clientes debido a que pudieran ser mejores que nosotros.

Mi padre me decía que temerle a la competencia, sacaba a la luz mi incompetencia; con esto quería decirme que mi capacidad para competir debía ser mayor que la fuerza o poder que tenían mis competidores.

Me recalcaba que, para que fuera yo competente tenía que enfocarme en cinco aspectos de mi negocio:

1.- Que tenía que capacitarme y entrenarme en ser un buen empresario, buscando siempre ser productivo, rentable y dar mejor servicio a mis clientes.

2.- Que estudiara, lo mejor que pudiera, a mi competencia, esto para conocer sus debilidades y pudiera yo ser mejor en esos puntos.

3.- Que, si mi competencia mostraba ser fuerte en todas las áreas básicas de una tienda, usara mi creatividad para encontrar la forma de poder diferenciarme de ella, y que esa diferencia pudiera satisfacer las necesidades de mis clientes. 

4.- Que no tratara de ser igual a todas las demás tiendas. Que, ante tanta competencia mis diferencias serían las que marcarían lo atractivo de mi negocio.

6.- Que usara más mi cerebro y menos mis emociones. Esto lo decía porque mi reacción inmediata ante cada nueva tienda que abrían en mi colonia, mi primera reacción era de miedo, incertidumbre, desesperanza y de fatalismo. 

Estos consejos de mi padre me han servido para sentirme responsable de lo que sucede con mis negocios, sin culpar a otros por sus vaivenes. Ojalá te puedan ayudar también a ti.

Hacia afuera, la palabra “pero”, podemos usarla para mejorar nuestras relaciones con los demás, para motivar a nuestra gente, pareja, hijos y empleados. 

Empieza contigo; cuando lleguen a tu mente aspectos negativos, intelectualízalos y dite a ti mismo:  “…sí, pero he hecho esto que es bueno”, “…sí, pero tengo tal o cual virtud”, de esta manera estarás aceptando lo negativo que te digan, pero le estarás restando importancia al destacar con el “sí, pero …”  lo poco positivo o las pocas virtudes que tengas; con esta actitud harás crecer tu lado positivo. 

Cuando tu pareja te critique puedes decirle “…di lo que quieras, pero yo …..”.

Otro ejemplo que puede elevar tu autoestima es cuando haces una introspección de tu vida, generalmente a fin de año o a principios de uno nuevo, podemos decirnos: “…bueno, me apena esto, pero me enorgullece esto otro que hice”.

Pensar sólo en nuestros defectos, errores, etc., nos puede hacer fracasar en lo que hacemos; pensar en nuestros logros, nuestros tesoros, lo que tenemos en vez de lo que no logramos, nos puede llevar al éxito, además de hacernos sentir bien en el momento.

Pensar en nuestras virtudes, sin ocultar las cosas que tenemos que mejorar, y pensar en nuestros logros y en lo que sí tenemos, nos da paz, energía, salud, nos hace felices y estar bien con nosotros mismos y con los demás.

Cuando quieras motivarte o motivar a otros objetivamente, comienza diciendo:  “te falta esto…, pero tienes todas estas cosas…”, dile sus virtudes.

Fijarse en ambos opuestos, dándole importancia a los positivo, es ser objetivo, inteligente, optimista, considerado, etc.

Por lo que se refiere a una tienda detallista, hacer reingeniería tiene que ver con transformar los procedimientos que se llevan a cabo para vender los productos y servicios, y principalmente con la transformación de los modos de pensar y de ver su negocio.

“Se trata de destruir los procesos con los cuales ha venido funcionando nuestro negocio, y principalmente nuestra vida”. Se trata de hacer una metamorfosis planeada y gradual, en tanto el presupuesto lo vaya permitiendo. 

Por arriba de los negocios y sus sistemas, están las personas, por lo que la reingeniería de cualquier negocio debe partir de una reingeniería personal de sus propietarios y de cada uno de sus componentes humanos.

Si usted, amigo detallista, desea continuar con su tienda y hacerla crecer hasta convertirla en un negocio próspero, rentable y con el nivel para competir con cualquier tienda de cadena, le sugiero salir de su área de comodidad, de la inercia que lo ha llevado hasta el punto de la preocupación.

Las teorías hablan de varios tipos de reingeniería: financiera, administrativa, de ventas, etc., y por la que todo debería iniciar, la reingeniería personal.

Usted que ya tiene una tienda, debe comenzar por transformar lo que piensa acerca de la razón de ser de su negocio. 

Para que una tienda funcione, debe haber clientes, y entre más haya, mejor, por lo que todos los aspectos internos deben dirigirse a las necesidades específicas de sus clientes reales y potenciales. Un negocio sin clientes no es negocio; entonces, en la nueva pirámide estructural, los clientes deben estar por encima de todo.

Generalmente esta palabra tiene una connotación negativa; la usamos para desprestigiar: “…pero la regó en esto o aquello”, “…pero está muy feo”; para deshacerse de una propuesta o compromiso: “…pero está muy lejos”, “…pero está caro”, “…pero, que flojera”, etc.

Su importancia en nuestras relaciones es que, al poder restarle fuerza a algo bueno, también se puede usar para disminuir lo negativo. 

Sin ser conscientes de ello, muchas veces la usamos para disminuirnos, para restar importancia a nuestro trabajo y a las cosas que hemos logrado. 

Nuestra propuesta aquí es que, primeramente, evitemos usarla en contra de nosotros mismos: “…pero estoy muy gorda”, “…pero no tengo estudios”, “…pero estoy muy viejo para eso”, etc., esto merma nuestra autoconfianza.

Cuando la usamos en nuestra comunicación con los demás estamos denotando negativismo, envidia, recelos, complejos, etc. 

Todos tenemos virtudes y defectos, todos cometemos errores y aciertos, todos contamos con experiencias buenas y malas en nuestras vidas, con cosas que nos enorgullecen y nos avergüenzan. Desafortunadamente, por cultura o falta de autoestima, nos fijamos más en lo negativo aún cuando esta parte sea pequeña.

El uso de esta palabra puede provocar resentimiento en aquellos a quienes diriges tu comunicación, en virtud de, que, dentro de todo, implica crítica y minusvalía. Puedes provocar que los demás se pongan a la defensiva ya que desvirtúas lo positivo de ellos, denotas falta de respeto por sus ideas, sus resultados o sus gustos, y, sobre todo, no ofreces ningún reconocimiento, estímulo ni motivación.

Personalmente, la palabra “pero” la podemos usar para levantar nuestra autoestima, ser más positivos y aumentar la autoconfianza.

A nadie le gustan los cambios, y si no hay urgencia no cambiamos. La mayoría de la gente les teme porque provocan incomodidades, stress, riesgos, etc.

Sin embargo, la única constante en la vida de los negocios y de las personas es el cambio. Lo que era ayer, ya no es hoy; la forma en que se hacían ayer las cosas, ya no funciona ahora. Muchas máquinas se desechan no porque ya no sirvan, sino porque ya no son útiles para las necesidades de calidad y rapidez en la actualidad; ya hay cosas nuevas y más efectivas para hacer las cosas.

El problema del cambio, ya no es el cambio en sí, sino la velocidad con la que se presenta. Por supuesto, los cambios se manifiestan diferentes en cada región, en cada tipo de negocio, en cada producto, en cada mercado, etc.

En su momento, a la mayoría de los negocios les sorprendieron los cambios dados por la globalización, por los descubrimientos de la ciencia, por el crecimiento de la competencia, por el avance de las tecnologías, etc. Nuestros competidores llegaron con nuevas ideas, nuevas formas de ofrecer sus productos y servicios.

Para poder responder eficazmente a los cambios, muchas empresas han hecho reingeniería en sus procedimientos, algunos forzadamente y otros en forma proactiva.

La reingeniería se puede definir como la transformación radical de los procesos con los cuales funciona un negocio. Aplicado a los humanos, se llamaría reingeniería personal, en virtud de que todos tenemos una forma de hacer las cosas, de llevarlas a cabo, una forma de pensar, de sentir.

Los empresarios que quieren hacer crecer sus negocios, hacerlos más productivos y rentables, necesitan conocer y aplicar muchos de los conceptos, estrategias y tácticas que se manejan en los deportes.

Ni en los equipos deportivos ni en las empresas hay crecimiento sin estrategias, sin liderazgo, sin disciplina, sin organización, sin gente, sin entrenamiento, etc. 

En todo deporte hay reglas que se deben conocer y hay un árbitro que está para cuidarlas. En las empresas debe ser igual. El empleado tiene que conocer las reglas y las políticas internas, tiene que haber un código de ética, y su propietario debe cuidar que se respeten.

Una empresa, del tamaño que sea, debe tener un líder que haga las veces de couch y de mentor. Su gente tiene funciones determinadas, aunque en su trabajo diario puede realizar diversas actividades.

En las empresas tiene que haber entrenamiento, tanto para aumentar la energía física como para practicar determinadas tareas. El entrenamiento también tiene que ser mental para darle seguridad y confianza al trabajador. 

La disciplina empresarial sirve para respetar a los clientes, las reglas, las instrucciones del líder; para cuidar al equipo de trabajo, las herramientas y los productos o servicios que se venden. El que dirige el negocio debe participar también de la disciplina que para él comprende, además, el cuidar y respetar el flujo de dinero.

El propietario de la empresa, director general o líder tiene que estudiar a sus trabajadores, esto con el fin de conocer sus talentos y capacidades; debe conocer también sus debilidades y entender y aceptar sus errores. Debe ser paciente para esperar el desarrollo y crecimiento de su gente, desarrollo que hará más fuerte el equipo. En cada jornada tiene que haber un ritual que centre las energías del equipo en sus tareas. 

Todo líder debe delegar. Ni el dueño de un equipo deportivo, ni el entrenador meten los goles, eso lo delega a los jugadores y permite que alguien dirija en el campo, el capitán.

El líder, también tiene que entrenarse como tal, tomar cursos, leer, etc., esto con el fin de aprender no sólo las cuestiones operativas, administrativas y financieras, sino conocer lo necesario sobre psicología humana para entender el comportamiento de su gente; además, tiene que buscar la forma de hacerse de su propia energía y encontrar su propia automotivación para estar arriba de su equipo.

La empresa o negocio debe estar apoyada por patrocinios, o financiamientos para hacerse de herramientas, mercancías y capital de trabajo. Esto lo consiguen con financiamientos propios o externos como los proveedores o préstamos de instituciones. 

Al igual que un equipo de futbol, la empresa debe contar con una imagen como institución y en lo individual. La imagen la comprende, entre otros aspectos, el color de la fachada, iluminación, lays out, etc.; debe tener un color propio. El personal, al igual que el líder, debe contar con uniforme que generalmente son playeras, camisas o mandiles con el nombre del negocio.

Las anotaciones en una empresa se manifiestan a través de la satisfacción de sus clientes, de vender más productos, de lograr mayores niveles de rentabilidad, por cuidar las utilidades y, sobre todo, por crecimiento físico que tenga, ya sea ampliándose o abriendo otras tiendas; para esto debe establecer sus Estrategias, Tácticas y Objetivos; debe también tener la paciencia necesaria y ser persistente en sus Planes.