Tu carácter, y el de todo el mundo, es resultado del desarrollo personal, como la madurez, el autocontrol, etc., que vamos adquiriendo a través de las vivencias que tenemos.

Este no es genético; es algo que vamos formando y desarrollando desde que somos niños; es algo que sí podemos cambiar, mejorar o empeorar. 

Se forma a partir del manejo del temperamento, asimilando las vivencias y experiencias que tenemos en la vida.

Se trata del conjunto de cualidades propias de cada persona, que la distingue de las demás por su modo específico de comportarse y es determinado por sus cualidades morales. 

Actualmente, el carácter ya no se considera como parte de la personalidad, sino como la personalidad misma, que es valorada positiva o negativamente.

Definitivamente, el carácter indica el modo a través del cual actuamos, nos expresamos y pensamos. 

No te dejes manipular por las cosas urgentes. “Nunca descuides lo importante por lo urgente”.

Entre todas nuestras actividades semanales, siempre hay urgentes e importantes, pero es necesario saber identificar bien cuál es cada una.

Las Urgentes actúan sobre nosotros, nos presionan y reclaman nuestra acción. Las importantes, nos hacen sentir libres, poderosos, con control y nos hacen crecer.

Las IMPORTANTES son aquellas que tienen que ver con nuestro futuro, con aquello que nos da mayores beneficios; representan la oportunidad de actuar sobre ellas “para que ocurra lo que queremos o evitemos problemas futuros”. Son todas aquellas actividades que nos llevan a cumplir nuestras metas.

Hay actividades que no son importantes, pero tampoco urgentes, que podemos delegar o dejar para otro día.

¿Cómo se verían en tu agenda?

Lo Importante-Urgente como algunos problemas apremiantes, crisis, vencimiento de proyectos, etc., son para hacerlas ahora. 

Estas actividades son de simple “apaga fuegos” y ocasionan estrés.

Lo Importante-No Urgente como capacitarnos, planear algo, prevenir problemas, innovar, establecer relaciones, buscar oportunidades, trabajar en equipo, recreación, etc., REQUIEREN DE NUESTRO TOTAL ENFOQUE. Dediquémosles más tiempo. 

Éstas nos dan una Visión amplia, un control y evaluación de lo que hacemos y equilibrio profesional.

Lo No Importante-Urgente, como las interrupciones, ver correos y hacer llamadas, compromisos sociales, problemas ajenos, etc. HAY QUE EVITARLAS o Delegarlas

Éstas nos quitan tiempo para lo verdaderamente importante de nuestro trabajo o profesión.

Lo No Importante-No Urgente como chatear, redes sociales, chismes de pasillo, las noticias, algunas cartas y llamadas, etc., HAY QUE LIMITARLAS o de plano desecharlas.

Hacer demasiadas actividades de éstas nos arriesgan a ser despedidos o fracasar en nuestro negocio.

Tu temperamento, como el de todas la personas, es genético y nunca lo podrás cambiar, sólo controlarlo y dirigirlo hacia una tarea específica.

Es la manera natural de ser o de reaccionar de cada individuo; “está determinado por los aspectos motivacionales de cada persona”. 

Es parte de la personalidad y está determinado por factores biológicos propios de la constitución individual.

Se expresa en el grado de carga emotiva que se le pone a las cosas, cómo se actúa y se reacciona.

Hipócrates (460-370 a C), el padre de la medicina, distinguió cuatro tipos de temperamento, según los humores corporales que tenemos: Sanguíneos, Flemáticos, Melancólicos y Coléricos.

Aunque mucha veces nos comportamos claramente con una de estas características, tenemos una mezcla de los cuatro, y el grado en que se manifieste uno u otro dependerá de las circunstancias de cada momento, de la edad y del auto-control. 

Parece que lejos de ser un instrumento que nos facilite la vida a los humanos, se está convirtiendo en un enemigo.

Ya no es sólo al manejar cuando corremos peligro, diferentes medios nos hablan de accidentes por ir hablando por teléfono mientras se camina en la calle.

A muchos nos ha tocado ver casos en que personas, por usar el celular al ir caminando, son atropellados, caen en sanjas, se los roban, etc.

Por lo mismo, a algunas madres cuando están en un restaurante, en un parque, se les pierde de repente el niño, causándoles pánico, un gran susto que les aumenta la presión, y enloquecen, con justa razón.

Muchos peatones creen todavía que por ir caminando no afectan a nadie ni se ponen en riesgo.

Sobre esto, Rocío Romero Hernández, especialista en movilidad de la UNAM, señaló que hay más de cuatro tipos de distracciones que nos ponen en peligro al ir usando el celular cuando vamos caminando en las calles; éstas pueden ser: 

• Visuales: Al ver la pantalla para leer un mensaje o ver quién nos llama, desviamos la vista del camino.

• Cognitivas: Al pensar en el contenido de lo que nos dicen o escriben, o en las respuestas que vamos a dar, apartamos la atención de la calle y del acto de caminar.

• Físicas: El hecho de usar una mano o las dos, al contestar una llamada o al escribir un mensaje, nos impide protegernos si caemos. 

• Auditivas: Durante las llamadas o al escuchar música, se desvía la atención de los sonidos de los autos, de un claxon o ambulancia.

Respecto a los conductores de autos, la OMS asegura lo siguiente: 

“Los accidentes de tránsito, ocasionados por haber bebido alcohol, empiezan a ser superados por los accidentes al hablar por teléfono o escribir mensajes de texto mientras se conduce”.

La Condusef, nos informó sobre una nueva estafa, y nos alerta para no caer en ellos.

Ahora se trata de empresas que se hacen pasar por instituciones financieras autorizadas, ofrecen créditos inmediatos desde 500 mil hasta cuatro millones de pesos, para liquidar deudas, sin siquiera consultar tu buró. 

En realidad son créditos falsos, un nuevo tipo de fraude. Es sólo una trampa para sacarle dinero a la gente ya que nunca llegan a otorgar los préstamos que ofrecen. 

Seguramente ya habrás visto sus anuncios; se promueven a través de volantes, periódicos y redes sociales.

Operan de la siguiente manera:

Para poder obtener el préstamo, solicitan anticipos en efectivo o depósitos con el argumento de que es la comisión por aperturar el crédito o como garantía del mismo. En la mayoría de los casos solicitan un depósito del 10% del monto total del crédito.

Cuando los interesados realizan los depósitos para acceder al crédito prometido, en el mejor de los casos, los defraudadores alegan diversas excusas para no cumplir, desde pedir más tiempo hasta desaparecer o pedir un nuevo depósito.

Amigo detallista, para evitar ser víctima de esto, la misma Condusef nos hace las siguientes recomendaciones:

1.- Verificar, a través de internet, de que la institución que dicen representar esté registrada en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES).

2.- Nunca proporcionar dinero antes del otorgamiento de un crédito, ni por concepto de seguro, comisión, gestión o cualquier otro gasto que se pretenda cobrar. 

3.- Tampoco entregar documentos personales como: credencial de elector, CURP o número de tu tarjeta de crédito o débito.

4.- No proporcionar información ni realizar operaciones a través de Facebook, WhatsApp o cualquier otra red social. 

De la misma manera, ten mucho cuidado cuando pagas tus consumos o compras con una tarjeta bancaria.

Los expertos financieros piden tomar en cuenta lo siguiente:

1.- En tiendas, restaurantes y gasolineras, no permitas por ningún motivo, que se lleven tu tarjeta lejos de tu vista.

En esos lugares, llegan a robar datos con lectores de banda magnética que pueden esconderse en una mano, después sólo esperan poder mirar el NIP que introduces en la terminal al pagar la cuenta. Ahí también, cubre con una mano el teclado.

Algunas veces también, el lector de la terminal lo adulteran para hacer cobros falsos. “Si sospechas de alguno, ingresa una clave errónea; si la compra es aceptada, el dispositivo está clonando la tarjeta, por lo que debes avisar de inmediato a la policía”.

2.- Los pagos más seguros ahora,  son a través de los celulares, un uso cada vez más extendido en todo el mundo y del que podemos disponer para evitar robos.

3.- Pide a tu banco que bloquee los pagos que se puedan realizar en el extranjero.

4.- Puedes también, configurar tu cuenta para que cada vez que se haga un cargo te llegue un mensaje al celular.

5.- Cuando te llegue por mail una promoción muy atractiva de una tienda conocida, no ingreses ningún dato que te pidan, por muy atractiva que sea; verifica si no es un intento de fraude preguntando directamente a dicha tienda por la veracidad de la promoción.

6.- Por último, revisa periódicamente los movimientos de tus cuentas bancarias, así como el estado de cuenta que te debe llegar mensualmente por internet.

Ten mucho cuidado al retirar o depositar dinero en los cajeros automáticos de los bancos, pues algún delincuente puede intentar robar tus datos.

Ciertamente, el robo más común y al que todos estamos expuestos, es cuando acudimos a estos cajeros.

En estos lugares, los ladrones buscan la manera de conocer tu número de tarjeta para clonarla y el Número de Identificación Personal (NIP).

Para conseguirlo, los delincuentes instalan en los cajeros automáticos un dispositivo que lee la banda magnética de la tarjeta y una cámara que graba la clave que introduces al cajero; posteriormente, a través de un computador descargan los datos a una tarjeta vacía, y ya está.

Para evitar esto, la Condusef recomienda que, al ir a sacar o meter dinero a un cajero automático, siempre tengas en cuenta lo siguiente:

1.- Tapa con una mano el teclado del cajero mientras estás introduciendo tu NIP.

2.- Nunca pidas ni aceptes la ayuda de  extraños; si tienes dudas para manejar el cajero, mejor acude a una sucursal  del banco y pregunta ahí a un funcionario. 

3.- Nunca olvides recoger la tarjeta al finalizar la operación.

4.- No tires a la basura el comprobante que da el cajero; si lo haces asegúrate de romperlo bien para que nadie pueda ver tus datos. 

5.- Cuida que las personas que están  cerca del cajero que estás usando no vean tu clave. 

6. Si el cajero se traga tu tarjeta, no te vayas sin antes reportarla, personalmente a un ejecutivo o por teléfono. 

7.- Para mayor seguridad, acude a los cajeros que están dentro de las sucursales bancarias; ahí los revisan frecuentemente para que no se hayan instalado dispositivos de fraude.

1. Conéctate con tus emociones

No podemos eliminar nuestras emociones, por lo que el primer paso, muy importante, es conectarnos con ellas y entender cómo fluyen en nosotros. Captar y descubrir la emoción que hay detrás de cada uno de nuestros actos.

2. Ponle nombre a tus emociones

Se trata de identificar el tipo de emoción que nos invade. Las emociones básicas, a partir de las cuales se crean todas las demás son: alegría, tristeza, enfado y miedo. Al reconocerla, identificarla lo más específico posible y ponerle un nombre, nos ayudará a entender cómo nos estamos sintiendo y por qué. 

3. No equivocarnos con las apariencias emocionales 

“Muchas veces las emociones primarias desencadenan otras emociones, y eso nos lleva al error de creer que lo que realmente estamos sintiendo es una emoción secundaria”. Ejemplo, cuando nos sentimos traicionados nos enfadamos, pero la emoción original causante de ese enfado puede ser la tristeza. 

4.- No Juzgar nuestros sentimientos

Las emociones no son malas, tienen funciones específicas. No conviene luchar contra ellas. El miedo nos informa de nuestra incapacidad para enfrentar ciertos sucesos. El enfado nos avisa cuando violan nuestros derechos y nos impulsa a atacar o defendernos. La tristeza nos indica que perdimos algo importante para nosotros. 

5.- El lenguaje corporal de nuestras emociones

Nuestro cuerpo nos puede ayudar a identificar nuestras emociones, ya que presenta ciertas cambios en el momento que nos invaden. Si relacionamos estos cambios en nuestro lenguaje corporal con nuestras emociones podremos detectarlas mucho antes.

También “provocan cambios fisiológicos automáticos como rubor cuando nos enojamos o presión en el pecho cuando estamos tristes”.

6.- Nuestros pensamientos pueden ayudarnos a controlar las emociones

Nuestros sentimientos provienen de nuestras emociones y de lo que pensamos de ellas. Para evitar la emoción, modifiquemos nuestros pensamientos de cada emoción. Con cada una nos invade un pensamiento; decidamos el tipo de pensamiento que queremos tener y la manera en que nos vamos a comportar.

7.- Evitemos juzgar las reacciones de los demás 

“Todo el mundo tiene motivos para hacer lo que hace”. Detrás de cada comportamiento siempre hay una razón; procuremos identificar el tipo de sentimientos que hay en cada reacción, así como las emociones y pensamientos que pueden estar experimentando, aún cuando nos estén insultando; hacer esto en cada ocasión evitará que nos enojemos.

8.- Aprendamos a expresar asertivamente nuestras emociones

La fórmula recomendada por los amigos de habilidadsocial.com es la siguiente: “Me siento X (emoción) cuando haces Y (conducta) en la situación Z”. 1) Definir la emoción; 2) Expresarla en primera persona; 3) Comunicar la conducta Y que nos provoca dicha emoción; 4) Expresar lo que necesitamos.

9.- Anotar en una libreta nuestros sentimientos

Se trata de llevar “un diario emocional.” Se ha demostrado que escribir las emociones en una libreta mejora nuestros pensamientos respecto a ellas, pero tienen que ser escritas a mano y no en la compu.

10.- Hacer de estas prácticas una conducta permanente.

“Repitiendo las nuevas conductas, la plasticidad neuronal modificará sus conexiones para crear la vía neuronal del nuevo hábito hasta que se convierta en algo automático”. Sin embargo, hay que hacerlo poco a poco, una sola cosa a la vez, hasta convertirla en hábito, empezando por aquella emoción que más pudiera estar causando problemas.

Ya se ha demostrado que la Inteligencia Emocional (I.E.) es más importante que la Inteligencia Racional (IQ). La I.E. nos hace estar más sanos, más felices, más prósperos, y nos proporciona mayores y mejores satisfacciones.

La falta de I.E. puede crearnos muchas dificultades con uno mismo y con los demás; se llegan a cometer errores graves, y fácilmente pueden frenar el logro de nuestros objetivos.

Muchos dicen que la I.E. no se puede mejorar o adquirir, que porque es cuestión de genética, de cómo nos educaron de niños, etc.

Sin embargo, los amigos de habilidadsocial.com, nos aseguran que hay buenos programas de desarrollo personal y formación que funcionan muy bien para lograrlo.

No hay milagros en esto, pero los muy estudiosos del tema aseguran lo siguiente:

A.- Se puede cambiar hasta cierto punto; de hecho, “la inteligencia emocional mejora con los años, ¡de ahí el dicho de que la gente madura con la edad!”.

B.- La ayuda verdaderamente profesional sí da resultados.

C.- Es muy necesaria una visión imparcial; que alguien nos retroalimente al respecto, ya que hay mucha diferencia entre cómo nos vemos nosotros y cómo nos ven los demás, y ante ciertos retos, muchas veces nos creemos mejor de lo que realmente somos.

D.- Las mejores técnicas para ello, son las que nos enseñan a cambiar nuestros pensamientos y las conductas que derivan de estos, sobre todo las técnicas que nos ayudan a mejorar la capacidad de aceptación y el perdón.

Tomando en cuenta lo anterior, “los últimos meta-análisis demuestran que es posible mejorar la I.E. un 25% en promedio, y en el caso de las habilidades sociales, hasta un 50%”. Esto es posible gracias a la plasticidad neuronal que nos permite aprender empatía y control de las emociones, a cualquier edad. 

Algo es muy cierto, unas buenas vacaciones son tan importantes para el cuerpo, como el dormir bien.

Éstas no necesariamente tienen que ser largas ni costosas; la calidad tiene mucho que ver. 

Unos días de descanso para apreciar la naturaleza y olvidarse de las tareas diarias, son suficientes para que el cerebro recargue energía y podamos mejorar nuestras funciones en general.

Existen dos situaciones extremas. Por un lado, argumentando que tienen que descansar, algunos tienen la oportunidad de vacacionar cada año; sin embargo, además de muy gastados, regresan más cansados que antes. Por otro lado, muchos empleados de gerencia media y muchos propietarios de negocios pequeños, pasan hasta 10 años sin salir de vacaciones. 

Tomar vacaciones no es cuestión de lujo, en realidad es una necesidad que, en mayor o menor grado, todos tenemos.

Necesitamos hacerlo bien; unas vacaciones verdaderamente efectivas, requieren de desconectarse totalmente del trabajo, del celular, la compu, los problemas, etc. 

A ti, ¿para qué te gustaría salir de vacaciones? La mayoría dice que para descansar, divertirse, olvidarse de los problemas que tienen; eso es bueno. 

Pero más allá de la diversión y sacarnos de la rutina, los beneficios de unas vacaciones de calidad son los siguientes:

1.- Nos ayudan a bajarle al estrés

2.- Evitan muchas enfermedades

3.- Nos ayudan a vivir más y mejor

4.- Mejoran nuestra salud mental

5.- Nos hacen más creativos y ayudan a ver las cosas de mejor manera

6.- Mejoran nuestras relaciones familiares, laborales, etc. 

7.- Nos hacen más alegres, activos, eficientes y eficaces

Aprovechemos cada segundo de cualquier fin de semana, puente o vacaciones largas, para relajarnos.