El mundo empresarial no ha sido ajeno a las transformaciones, se encuentra inmerso en un proceso de cambio continuo.

El cambio es tan universal que toda aquella empresa que quiera sobrevivir y ser competente, debe prepararse para afrontarlo, y de ser posible, para promoverlo, siendo parte de él.

En este sentido los valores a los que las empresas exitosas han cambiado, son diversos. De todos y de cada uno hablaremos en artículos subsecuentes de esta revista.

En esta ocasión hablaremos del capital intelectual como eje de mejoramiento y generador de riqueza.

¿Cuales son los activos de una empresa?

El valor de una organización ya no reside en sus bienes tangibles, sino en los conocimientos técnicos y especializados de sus miembros, en su experiencia, en la propiedad intelectual, la fidelidad de los clientes; esto es, en su Capital Intelectual.

Capital Intelectual es todo conocimiento que tienen los individuos, incluye las prácticas laborales, los procesos, las experiencias propias,  y para que se conviertan en un activo para la organización deben cubrir los siguientes objetivos:

• Aportar valor a la empresa

• Ser compartido por todos y

• Ser útil para los proyectos de mejora

La tarea fundamental para ti, como empresario, es la siguiente:

Integrar a tu personal en un equipo, con responsabilidades y participación en los proyectos de mejora, y de esa forma, estarás realmente desarrollando el capital intelectual de tu empresa, no importa su tamaño o giro.

En muchas culturas, diferentes y lejanas unas de otras, se han encontrado figuras del Árbol de la Vida. Según los estudiosos, su origen data de entre 1800 a 1300 a. C. y hablan de dos fuentes, una celta y otra religiosa unida a la Biblia.

A.- La fuente religiosa habla de que El Árbol de la Vida, aparece en la época de Adán y Eva, y que estaba ubicado en medio del Huerto del Edén; el resto ya lo conocemos.

B.- En la cultura Celta los árboles naturales eran muy importantes porque ofrecían protección, cobijo, leña para las hoguera, etc. Para los celtas éstos eran sagrados y les tenían un gran respeto.

Para ellos, eran la esencia de la vida porque unía la tierra con el cielo. Establecían la comunicación en todos los niveles:

• Con sus raíces comunicaban con lo subterráneo.

• A través de su tronco, con el mundo superficial.

• A través de las ramas y la copa del árbol, comunicaban con el cielo.

Con el tiempo otras culturas fueron haciendo lo propio, tomando simbolismos esotéricos, metafísicos, filosóficos, religiosos, psicológicos, etc., siempre como un modo de representar historias de diferentes aspectos.

Una muy conocido es “la interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento, propia de la tradición judía que pretende revelar un saber oculto acerca de Dios y del mundo”, dice que el Árbol de la Vida es una representación gráfica de la Cábala, modelo que describe el mapa de la Creación.

Los referencias espirituales del Árbol de la Vida se presentan en tradiciones culturales diversas: mayas, aztecas, mormones, budistas, etc. “Esta pluralidad ha inspirado ideas y mensajes muy diferentes a lo largo de la historia de la humanidad, y nos hace pensar que el ser humano ve en el árbol la inspiración para explicar el conocimiento, lo sagrado, la evolución o la moral”.

Es la historia de una mujer exitosa, de esas que se saben empoderar solas, a pesar de las circunstancias en que viven.

Una historia llevada a la pantalla en 2016 con el nombre de “Joy, el nombre del éxito”; protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert de Niro, entre otros, que está basada en la vida de Joy Mangano.

“Su historia es increíble. Se convirtió en una leyenda viviente que está en televisión todos los días, y que tiene un reconocimiento enorme”. Una mujer que lucha por ser madre, hija, empresaria, inventora, en un mundo que trata de menospreciarla y obligarla a dejar atrás sus sueños.

“Una chica que funda una dinastía empresarial y se convierte en una matriarca del negocio a su manera”.

Es conocida por haber inventado el Trapeador Milagroso (Miracle Mop) y los ganchos múltiples para ropa (Huggable Hangers), entre muchos otros.

Nacida en febrero de 1956, Joy era una niña que se divertía haciendo estallar las tostadoras que había en casa. Lo hacía porque su desmedido interés por la electricidad y la mecánica la llevaban a experimentar.

Para comprender el funcionamiento de las cosas y pensar de qué manera se podrían mejorar, ya de joven comenzó a ver cómo trabajaban los mecánicos, en el negocio de su padre.

En 1989 Joy, divorciada, se encontró, de repente, con un hogar y tres hijas que sacar adelante, por lo que tuvo que trabajar de camarera. Curiosa y con ambiciones, se dio cuenta de que la fregona (trapeador), que ella usaba, tenía algunas inconveniencias, por lo que se dispuso a inventar su propio trapeador.

Nació así “The Miracle Mop”, una fregona de tiras de algodón superabsorbente diseñada de tal modo se podía exprimir sin necesidad de mojarse las manos.

Convencida de que tenía el mejor producto de su género, su primer impulso fue venderlas ella misma; no le fue mal, pero sólo llegaba a mercados pequeños, por lo que comenzó a visitar tiendas de cocina y utensilios de limpieza. Les hacía la demostración y convenció a algunos de sus propietarios que las vendieran. El invento gustó mucho y en pocas semanas Joy se quedó sin existencias, así que encargó más prototipos, pero ella quería llegar a mucha más gente.

Fue entonces cuando llegó a su vida la televenta. En 1992, logró ofrecer su producto “milagroso” por televisión y en la primera media hora después del anunció vendió 18 mil unidades. “Lo mejor de Joy no fue su invento, sino la energía que esta mujer derrochaba y transmitía”.

“Su fama despegó de tal modo que en poco tiempo la televisora la eligió para que fuera la primerísima estrella de su canal, siendo reconocida como la empresaria del año de EE.UU. en 1997”.

Con 300 millones de unidades vendidas en su primera década, sus perchas Huggables, ha sido el segundo de sus mejores productos.

Desde entonces, y debido a su habilidad como vendedora, Joy ha sido requerida por gente famosa para vender sus productos.

Una de las peculiaridades de la película de “Joy” es que no está basada en un personaje que ya falleció o en un popular político o deportista, porque la verdadera Joy Mangano sigue apareciendo a diario en la televisión estadounidense.

Después de su trapeador milagroso, inventó otros productos exitosos, pero éste sigue siendo su producto comercial más emblemático.

Actualmente tiene más de 100 patentes y marcas registradas, con ventas garantizadas gracias a la cadena de televisión que promociona sus productos en todo Estados Unidos.

Se trata de una película no muy taquillera, pero dedicada a una vida de trabajo, persistencia, ambición y de confianza personal, que ha inspirado a mucha gente.

El concepto de finanzas es muy amplio, y va desde lo más sencillo, como el manejo de una tarjeta bancaria, hasta los grandes negocios e inversiones que se manejan en las Bolsas de Valores de todo el mundo.

Todo empezó hace siglos con la introducción del dinero en el intercambio de mercancías, y fue evolucionando hasta llegar a lo que conocemos ahora como Sistema Financiero.

Este sistema está compuesto por las dos entidades opuestas que le dan movimiento, acción y formalidad a las finanzas; hablamos, por un lado, de personas físicas y empresas a las que les sobra dinero y lo guardan en una institución financiera buscando seguridad o un alto rendimiento, y, por otro lado, personas físicas y empresas, también, que necesitan dinero para financiar su crecimiento, hacerse de liquidez, pagar deudas, hacer compras, etc. 

En medio de estas dos entidades están, como intermediarias, las instituciones financieras: bancos, casas de bolsa, financieras especializadas, etc., donde se guardan los recursos y se encargan de administrarlos de la mejor manera, buscando el mayor rendimiento para los que invierten y las mayores garantías y seguridad de las entidades a las que se prestan esos recursos.

Entonces, Finanzas es el estudio del proceso de circulación del dinero; es decir, la forma de obtención y administración de recursos económicos (dinero en sus diferentes formas).

Como sabemos, los recursos que prestan los bancos, por ejemplo, no son propios, pertenecen a ahorradores que confían en esas instituciones, por lo que ellos también obtienen una ganancia por su intermediación. 

Por su parte, las acciones que se compran y venden, dan derecho a sus poseedores a ser propietarios de un porcentaje de los bienes de la empresa que las emitió; esto significa que si a la empresa emisora le va bien o le va mal, los precios de dichas acciones variarán en la misma dirección, afectando o beneficiando a sus poseedores.

El funcionamiento del Sistema Financiero mundial es tan complejo, que lo hace muy vulnerable; esto debido que existen muchos aspectos que no se pueden controlar, pues depende directamente del comportamiento y acciones que realizan las empresas en lo particular, y la psicología de las personas que las manejan. 

Por lo mismo, se hace necesario el estudio y conocimiento de cómo se deben manejar las finanzas a todos los niveles, gobierno, empresas y personas físicas, ya que un mal manejo en forma particular, afectaría el control y equilibrio que debe haber en el manejo del dinero.

Los grandes capitales (dinero en todas sus formas) mueven la economía de todo el mundo, y son muy sensibles a cualquier desconfianza, comentario, calificación, etc., por lo que el riesgo de una crisis nacional está latente. 

Sobre esto, algunos especialistas opinan que la economía del mundo está sostenida sobre “palillos”, lo que quiere decir que le faltan unas bases sólidas y fuertes estructuralmente.

Concretamente, sabemos que la inseguridad en un país, provoca la fuga de capitales o la falta de inversiones extranjeras; el quiebre de una empresa importante, en cualquier parte del mundo, crea desconfianza y el “efecto dominó” hace caer a otras empresas locales e internacionales por la relación que guardan unas con otras.

Otro ejemplo, es cuando hay una disminución o falta de clientes en un negocio que provoca que bajen los ingresos y la posibilidad de pagar los financiamientos recibidos. A nivel personal, los despidos masivos de una o varias empresas provoca la imposibilidad de pagar los créditos por consumo de parte de particulares.

Además, existen unas empresas, en Estados Unidos, que tienen mucho poder para calificar de diferentes formas a los países, y un comentario negativo de ellas sobre un país en particular, le provoca una crisis.

Para la época que estamos viviendo, nadie puede ser lo suficientemente competente si tiene problemas de salud, si tiene conflictos, si lo trastornan los miedos y preocupaciones, si tiene pensamientos deprimentes y poco productivos, si desperdicia sus talentos, si padece de ansiedad, etc.

Además, los estudios escolares y los conocimientos técnicos para manejar una tienda de abarrotes, no bastan para ser todo lo competente que está requiriendo la globalización; se hace necesario desarrollar las habilidades personales, que de raíz, generan la energía y la estructura mental necesaria para competir eficazmente.

Para competir en el presente y en el futuro, son necesarios ciertos aspectos que hagan a la gente más segura, más valiente, más interdependiente, más rentable, buscando crear una sociedad más próspera y madura. 

En pocas palabras, estoy hablando de que, como sociedad, a muchos nos falta aprender…

• A conocer bien nuestros derechos y obligaciones en la sociedad 

• A conocer nuestras fortalezas y debilidades, para poder reforzar las primeras y saber manejar las segundas

• A descubrir y desarrollar nuestra vocación personal y sacarle el mayor provecho 

• A saber ubicarnos en el contexto personal y global para evitar frustraciones y resentimientos

• A ser autosuficiente, practicando nuestra vocación y talentos naturales

• A administrar bien nuestros recursos personales: tiempos, energías y talentos 

• A mejorar y fortalecer nuestra autoestima, para protegernos de las adversidades 

• A saber auto-motivarnos, porque es la energía para seguir siempre adelante

• A saber alimentarnos sanamente, respondiendo no sólo a los gustos, sino a lo conveniente para la salud y el bolsillo

• A llevarnos bien con uno mismo, lo que nos ayudará a llevarnos bien con los demás

• A ser disciplinados en nuestras obligaciones y a ser responsables de todos nuestros actos 

• A empatar con los demás y saber cultivar sanas y convenientes relaciones 

• A ser asertivos, para poder expresar los propios sentimientos, opiniones y pensamientos y defender nuestros derechos, respetando los de los demás

• A controlar las emociones y saber canalizar sanamente las frustraciones, decepciones, corajes, etc.

• A ver no sólo la basura en el ojo ajeno

• A ser líder de sí mismos antes de pretender liderar a otros 

• A identificar los talentos y habilidades de los demás (liderazgo)

• A tratar con inteligencia a la pareja para evitar cualquier tipo de violencia intrafamiliar

• A ser creativos para innovar y encontrar soluciones y avances en nuestra vida

• A usar ambos hemisferios cerebrales para tener una vida más equilibrada

• A ver los problemas desde nuevas perspectivas

• A saber vendernos y poder convencer a otros con argumentación y persuasión 

• A pensar convenientemente, cultivando creencias positivas 

• A entender y cuidar la naturaleza, que es responsabilidad de todos

• A hacer el ejercicio físico necesario para mantenernos sanos

• A saber perdonar para evitarnos resentimientos y depresión

• A aprender a resolver los problemas, reflexionando, analizando las cosas y viéndolas en su contexto total, detectando causas y haciendo correcciones 

• A saber quedarnos con lo bueno de todas las experiencias, por muy malas, ofensivas o decepcionantes que hayan sido

• A saber administrar el dinero para utilizarlo con inteligencia

• A evitar el consumismo que es muy riesgoso para la salud y para nuestra economía

• A consumir los recursos racionalmente: alimentos, dinero, agua, luz, etc., ayudando a que no se agoten o encarezcan

• A entender que toda acción y decisión genera consecuencias, buenas o malas

Siempre ocurre lo que tiene que ocurrir, lo mejor; aunque a veces, nuestra apreciación subjetiva nos haga ver un mal donde solamente hay un bien disfrazado. El dolor, la frustración, el desengaño no son castigos; son cosas positivas; son lecciones si se saben considerar con la perspectiva adecuada. 

Observa a un jugador inexperto de ajedrez: mueve sus peones alegremente, buscando resultados inmediatos, sin pensar en las consecuencias ulteriores de sus movimientos. Se excita e ilusiona prematuramente si consigue alguna ventaja parcial y, finalmente, se frustra cuando pierde la partida. Este es el mismo comportamiento en la vida del inmaduro.

EL hombre de experiencia, por el contrario, analiza objetivamente todas las posibilidades. Piensa en el resultado final y no se inquieta por los pequeños reveses que ha previsto ya como inevitables. 

El inmaduro se rebela contra su suerte cuando ésta le es adversa y trata de modificar el curso de los acontecimientos para acomodarlos a sus deseos. El resultado es que su frustración no conoce límites. 

La actitud del sabio es diferente. Acepta las cosas como vienen y trata de fluir con ellas. En lugar de intentar modificar el destino, que es inexorable, se adapta a los acontecimientos. Cuando algo no sale como él lo tenía previsto, busca enseguida modificar su óptica.

La frustración es moneda corriente en nuestra sociedad, compuesta en su mayoría por individuos emocionales e inmaduros que confunden sus sueños e imaginaciones con la realidad. Pero no existe para el hombre de experiencia que tiene su vista puesta en el horizonte y sabe que cada tropezón, al fin y al cabo, le acerca más rápidamente a su objetivo.

La frustración se produce cuando las expectativas del individuo no coinciden con los hechos reales. Lo que frustra, no es tanto la adversidad, como el hecho de que los acontecimientos no se produzcan como uno esperaba.

El inmaduro espera que los acontecimientos se sucedan siempre del modo que más le conviene. Cuando esto no es así, le resulta difícil aceptar que sus previsiones eran incorrectas y que había concebido unas expectativas infundadas. Lo común en estos casos es buscar un culpable, porque resulta más fácil que aceptar el propio error.

Con la madurez, el hombre se hace menos iluso, espera menos de la vida y se aproxima más en sus expectativas a la realidad. 

El inmaduro, sin embargo, es más propenso a los grandes golpes. Vive de ilusiones y cosecha desencantos. Tiene una idea subjetiva del mundo y todos sus deseos los transforma inmediatamente en expectativas. No cuenta para nada con los imponderables y factores variables. Se cree el centro del universo. 

Éste está tan centrado en sí mismo que todo lo toma de un modo personal. En la adversidad, culpa al destino o a otra persona de actuar contra él. Y jamás se detiene a pensar que puede ser él el equivocado.

Lo más grave de la inmadurez es la óptica miope que tiene de la vida: sólo considera lo inmediato. Ignora la lección que encierra toda contrariedad. No entiende que la vida funciona con una estrategia a largo plazo y que cada pequeña derrota personal que nos inflige no es más que una sabia preparación para ayudarnos a ganar la gran batalla final contra la ignorancia. 

Los principales enemigos de la asertividad son: el orgullo, la timidez, la arrogancia y la vanidad, la falta de autoestima, la pereza, etc.

Pero no hay que exagerar, debemos reconocer los límites de la asertividad. Llevarla al extremo puede hacernos caer en la intolerancia, y caerle mal a los demás. 

Asertividad no es andar peleándose con todo mundo, tampoco es andar a la defensiva, ni mucho menos querer tener siempre la razón, ni andar corrigiendo siempre a los demás.

Ser asertivo es algo así como el equilibrio entre pelearse por algo y dejarse pisotear. Ninguno de los extremos es bueno; tanto el estilo pasivo como el agresivo generalmente fracasan en la vida. El primero se hace dependiente, el segundo es peligroso y conflictivo. Se recomienda trabajar para lograr el justo medio.

¿Cómo empezar a ser asertivo?

• Empiece reconociendo sus derechos:

> Derecho a decir ¡NO!

> Derecho a interrumpir para pedir explicación

> Derecho a sentirse mal y a pedir ayuda o apoyo emocional

> Derecho a equivocarse

• Defienda sus derechos

• Reconozca y respete los derechos de los demás

• Reconozca sus obligaciones

• Pida a los demás, de buena manera, que cumplan con sus obligaciones, si es que no lo han hecho

Beneficios de ser asertivo:

• Genera confianza/autoconfianza

• Protege la dignidad y la autoestima

• Generará más autoestima

• Reduce enfermedades al no quedarse con rencores ni resentimientos

La mejor técnica para ser asertivo es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos.

¿Cuántas veces te has sentido incómodo y hasta molesto porque no puedes o no te dejan expresar tus ideas o puntos de vista sobre algo?

No esperemos a llenarnos de ira para decir las cosas, puede ser peligroso; hablemos antes de tener que hacerlo explotando. Quedarse con las cosas puede ser dañino para nuestra salud emocional y física.

Te estoy hablando de ser asertivo, el no quedarse callado cuando se trata de defenderse, de expresar cosas que tienen valor para uno, de pedir a los demás que nos respeten como somos. 

Ser asertivo no quiere decir que tengamos la razón, podemos estar equivocados, pero ante un conflicto, es justo y necesario expresar nuestros puntos de vista para llegar a un entendimiento.

La asertividad es una herramienta que está a nuestro alcance para conseguir las cosas que queremos y llevarnos mejor con los demás.

Tiene que ver directamente con la forma en que nos comunicamos. Es una parte de las habilidades sociales que hace mención la teoría de la Inteligencia Emocional, principalmente con la autoestima. Si aprendemos a ser asertivos o más asertivos, la mayoría de nuestros problemas con los demás y con nosotros mismos, disminuirán.

Definiciones de Asertividad:

• “Es la capacidad para poder decir lo que pensamos o sentimos, cuando es necesario o conveniente hacerlo, sin enojarnos y sin ofender a los demás”.

• “Defender nuestros derechos, respetando los de los demás”.

• “Es expresar nuestro punto de vista, aunque esté equivocado, respetando el de los demás”.

Por falta de asertividad,

• Se vuelve uno incompetente

• Se pierden oportunidades

• Se vuelve uno ineficaz

• Generamos malestar

• Acumulamos resentimientos

• Se crean conflictos

Todas nuestras actitudes derivan del estilo de pensamiento que tengamos.

Sobre este tema me encontré con un artículo de la psicóloga Silvia Russek, que bien nos puede servir para saber un poco más de nosotros mismos.

Te anoto una síntesis del análisis que ella hizo para que cheques con cuáles actitudes te puedes identificar: 

1.- El extremista piensa y percibe su realidad en términos de blanco y negro, todo o nada. No ve los puntos intermedios. Este tipo de pensamiento es característico de personas rígidas e inflexibles. Afecta su autoestima, porque todo es un éxito o un fracaso.

2.- El alarmista está convencido de que va a pasar lo peor en cualquier situación. Hace comentarios como: “Estoy tan nervioso que me voy a equivocar y voy a perder esta oportunidad”. “Tengo que ir al aeropuerto y ya sé que me va a tocar un tráfico terrible y vamos a tardar muchísimo en llegar”.

3.- El adivinador cree que sabe lo que piensan los demás. Si espera una llamada y no la recibe, piensa: “Yo sé que no tiene ningún interés en mí”. “No tiene caso hablar con él, porque ya sé lo que me va a decir”.

4.- El detallista ignora el conjunto y se fija en un solo detalle.

5.- El egocéntrico asegura que la conducta y los sentimientos de los demás están causados por él. No se siente seguro de su valor personal. Usa las miradas, gestos y palabras de los demás, para comprobar la opinión que tienen de él para valorarse.

6.- El exagerado está convencido de que lo que sucede una vez, va a suceder siempre. A partir de una sola situación, saca una conclusión general, ignorando cualquier dato que contradiga dicha conclusión.