Si en su momento piensas crear un negocio propio, arma equipos, o si prefieres trabajar para otros, busca un lugar donde se trabaje en equipo; sólo así se logran resultados.

Tú ya has experimentado lo difícil que es trabajar en una empresa donde su estructura es por niveles jerárquicos y donde cada quien tiene una manera particular de funcionar.

En estas empresas, cada quien responde de manera individual y todos buscan lucirse para destacar sobre los demás.

A diferencia de un grupo de trabajo, en un Equipo de Trabajo, se observan las siguientes características:

En un Equipo hay: 

1.- Coordinación. Ésta, encabezada por un líder cuyo objetivo es dar los mejores resultados.

2.- Complementariedad. Aquí todos los conocimientos son necesarios e importantes y cada miembro domina una parte específica. 

3.- Comunicación abierta. La necesaria  entre todos sus miembros. Esto para poder coordinar las distintas actuaciones individuales y poder trabajar sin errores.

4.- Confianza. Cada miembro aporta lo mejor de sí mismo sin tratar de destacar entre los demás, ya que confía en el trabajo de los otros; éste es el único modo de que el equipo pueda lograr su objetivo.

5.- Compromiso. Cada miembro se compromete a aportar lo mejor de sí mismo y a poner todo su empeño en sacar el trabajo adelante.

6.- Autonomía. Un Equipo de Trabajo dispone de autonomía tanto para planificar su trabajo como para estructurarlo.

7.- Cohesión. Es decir, hay una estrecha colaboración entre sus miembros. 

Es como en el futbol; en el campo vemos un capitán, y cada jugador se especializa en lo suyo sin dejar de apoyar a sus compañeros cuando es necesario; aunque aquí, algunos porteros se lucen metiendo goles en la portería contraria, pero saben bien que es en beneficio del equipo. 

Para poder disfrutar de lo que hacemos en nuestro trabajo, es necesario estar bien ubicados.

Existen tres tipos de relaciones laborales: 1) El trabajo como un trabajo, 2) El trabajo como una carrera y 3) El trabajo como una vocación.

Para ser felices, todos deberíamos sentirnos realizados con lo que hacemos laboralmente.

Nuestro trabajo, además de proporcionarnos el sustento económico y permitirnos hacer una carrera dentro de él, debe hacernos sentir realizados, no importa el nivel o área en la que nos encontremos. Esta es la mejor manera de motivarnos a hacerlo.

1.- El trabajo como un trabajo, es cuando lo tomamos sólo para satisfacer nuestras necesidades económicas. Aquí la motivación es externa al trabajo mismo, nada tiene que ver con las  tareas que hagamos. 

Este tipo de relación jamás se volverá una fuente de alegría y satisfacción verdadera.

2.- El segundo tipo de trabajo, es cuando lo tomamos para hacer una carrera, que con el tiempo nos puede proporcionar mejor nivel laboral, más dinero y reconocimientos.  

La motivación que este tipo de relación proporciona, sigue siendo externa, con el posible riesgo de que, debido a la gran competencia existente y los conflictos laborales que se llegan a dar, las recompensas no lleguen en el tiempo esperado, afectando así nuestros sentimientos respecto a la profesión.  

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3.- El trabajo como una vocación. Al establecer este tipo de relación con nuestro trabajo, le damos un significado a lo que hacemos. 

Aquí nuestra motivación viene desde dentro de nosotros, la encontramos en el trabajo mismo; esto nos brinda la mayor satisfacción laboral que podemos tener. Trabajando así, nos sentiremos realizados laboralmente, y por supuesto, buscando también ganar lo deseado y haciendo una carrera con ello.

Si tú conoces bien tu vocación, busca este último tipo de relación.

Los demás se molestan cuando no respondemos a sus intereses, y nosotros muchas veces nos molestamos porque no se cumplen nuestras expectativas con algunas personas.

El orgullo o la ira nos impiden callar, creándose con esto algunos resentimientos y algunos conflictos.

Para manejar bien nuestros conflictos, tenemos que reconocerlos, aceptarlos y buscar resolverlos. Tratemos de hablarlos con la otra parte y platiquemos las razones de cada uno.

Entendamos que los conflictos, si los manejamos bien, nos harán crecer porque estaremos desarrollando nuestra inteligencia social. 

Para resolver un conflicto, necesitamos primeramente valor y una comunicación clara y asertiva; enseguida, negociar, llegar a acuerdos, respetar los derechos y las diferencias de los demás, evitando ver a los demás como enemigos.

Los conflictos, además de hacernos crecer, nos educan, nos vuelven respetuosos y nos ayudan a mejorar nuestras relaciones.

Si queremos atraer más clientes, si buscamos fidelidad de los que ya tenemos, y si además, buscamos mejores niveles de competitividad, no nos queda otra más que, diferenciarnos. Pero, ¿cómo?

Dentro de las herramientas tácticas controlables de marketing, que las empresas combinan para atraer clientes, conocidas como las 4Ps, contamos con una que de manera casi inmediata podemos aplicar en nuestra tienda, la Promoción.

¿Tú, cómo promueves tu tienda? En tu caso, date cuenta de que en tu tienda tienes a un “Vendedor Silencioso” que es el primero que, prácticamente, recibe a tus clientes.

Se trata de todos los elementos que se ven en tu tienda, desde afuera o ya dentro del negocio; son los productos, la iluminación, el mobiliario, vitrinas, tipografía y colores en los rótulos, entre otros.

Si estos elementos, están bien organizados y jerarquizados, entorno al concepto que se quiera transmitir, serán capaces de persuadir a los consumidores, a entrar en tu tienda y comprar.

Dependiendo del aspecto o presentación de este vendedor, podrá ser lo suficientemente atractivo para que la gente entre gustoso a tu tienda o lo haga simplemente porque “no hay de otra”.   

Toma en cuenta que este vendedor está ahí siempre, y ya sea desde afuera o por dentro, está hablando por ti; por lo mismo, te convendría poner más atención en él. 

Podrás decir, que no es necesario, que tus clientes ya se acostumbraron a como está tu tienda; tal vez tengas razón, pero ten cuidado, porque si otra tienda tiene mejor vista que la tuya, el amor que algunos clientes sienten por la tuya se puede ir para allá.

En este tema se encuentran los materiales POP, que con el fin de apoyarte a que vendas más, te hacen llegar diferentes marcas de productos. Lo único que tienes que hacer es darles ese valor y buscar un espacio para colocarlos donde tus clientes los puedan ver diariamente. 

La influencia de los astros, nos hace tener ciertos atributos positivos y ciertos defectos a superar a lo largo de nuestra vida.

Sobresalen sus aspectos positivos cuando se sienten bien, hay madurez, están contentos, son conscientes, etc., y al revés:

Aries: 

(+) Fuerza de voluntad, valientes, pioneros, seguros de sí mismos.

(-) Agresivos, tiranos, tercos, ambiciosos, no perdonan.

Tauro: 

(+) Decididos, persistentes, cariñosos, les gusta la comodidad.

(-) Celosos, tercos, posesivos, inflexibles, resentidos.

Géminis: 

(+) Inteligentes, versátiles, comunicativos, estudiosos.

(-) Falta de constancia, contradictorios, despistados.

Cáncer: 

(+) Emotivos, románticos, aman la vida familiar.

(-) Autocompasivos, depresivos, con mal genio, desordenados.

Leo: 

(+) Líderes, creativos, extrovertidos, glamorosos, leales, generosos.

(-) Arrogantes, orgullosos, aires de superioridad.

Virgo:

(+) Críticos, prácticos, analíticos, limpios, perfeccionistas.

(-) Excesivamente críticos y duros con los demás, obsesivos.

Libra:

(+) Aman la belleza, conciliadores, estrategas, pacifistas.

(-) Indecisos, enojones, pierden el control, flojos.

Escorpio: 

(+) Apasionados, decididos, mucho magnetismo.

(-) Necios, críticos, resentidos, intolerantes, vengativos.

Sagitario: 

(+) Aventureros, innovadores, libres, entusiastas.

 (-) Irresponsables por su optimismo exagerado.

Capricornio: 

(+) Disciplinados, ambiciosos, prácticos, trabajadores.

(-) Melancólicos, pesimistas, pierden el control. 

Acuario: 

(+) Simpáticos y humanitarios, leales, originales.

(-) Frívolos; se niegan a seguir a la multitud.

Piscis: 

(+) Sensibles, serviciales, imaginativos, compasivos.

(-) Sacrificados, quejosos; por ensoñar se distraen.

Así que, para ser más inteligentes de lo que somos, sólo es cuestión de actitud:

• Siéntete Inteligente. No pretendas ser perfecto, acepta tus errores sin preocupación, pero ocupándote por arreglarlos si es que tienen solución. 

• Atiende los problemas, pero sólo los que te incumban; no pretendas estar arreglando los de otros, al menos los que los otros puedan solucionar por sí mismos.

• Desarrolla y utiliza, tu hemisferio derecho (la creatividad e imaginación) y únelo con el izquierdo (lo racional y lógico), de esta manera podrás resolver tus problemas con imaginación.

• Visualiza frecuentemente las cosas que quieres lograr y la forma en que quieres que sean.

• Sé lo suficientemente flexible para cambiar de perspectiva cuando es necesario y ver el lado positivo de las situaciones.

• Evalúa cuál es el precio (no hablo precisamente de dinero) o sacrificio que tengas que pagar/hacer para lograr tus objetivos, y págalo si estás dispuesto.

• Conócete bien a ti mismo, tus talentos, tus habilidades y debilidades, etc., y utilízalos como estrategia para ser mejor y lograr más cosas.

• Reconoce e identifica tus emociones en el momento en que las expresas, pero no te dejes llevar por ellas (negativas o positivas) en ninguna situación, menos al tomar decisiones; practica el autocontrol.

• No guardes resentimientos por nadie ni por nada; te pueden quitar energías. Perdona, pero no olvides.

• Identifica el tipo de motivaciones que te hacen sentir bien.

• Reconoce sin molestarte, las emociones en los demás y entiende las causas que las provocan. 

• Desarrolla tus habilidades sociales; recuerda que todos necesitamos de todos.

Pocas personas en el mundo cuentan con niveles de inteligencia (C.I.) tan altos como para considerarlos como genios o súper inteligentes; me refiero a niveles de 130 y más, incluso niveles entre 120 y 129 se consideran como superiores; la mayoría de los humanos estamos en un nivel de 90 -109, considerado como promedio. 

Muchas veces, creemos que los que tienen un nivel de inteligencia superior y muy superior, son más felices y más prósperos que los que tenemos una inteligencia promedio, pero esto es muy relativo y no debería preocupar a nadie.

Diferentes investigaciones han comprobado que no es necesario tener un C. I. elevado para que nos vaya bien en la vida personal y de negocios, sino la manera en que nos enfrentamos a nuestros problemas y cómo los resolvemos para el bien propio sin afectar a los demás.

En su libro sobre Inteligencia, los profesores Resing y Drenth especialistas del tema, hacen una diferencia entre lo que es la inteligencia y lo que conocemos como C.I.

La Inteligencia, afirman, es “el conjunto de las habilidades cognitivas o intelectuales necesarias para obtener conocimientos y utilizarlos de forma correcta con el fin de resolver problemas que tengan un objetivo y una meta bien definidos”.

Mientras que el C.I. “es sólo una medida de la Inteligencia expresada en un número”, la Inteligencia es el uso que se le da al C.I.

Según estos profesores, nacemos con un determinado nivel del C.I. que permanece fijo durante toda nuestra vida, mientras que la Inteligencia puede incrementarse en la medida de nuestras experiencias y los aprendizajes que nos dejan, y la manera en que aplicamos lo que hemos aprendido. Podría decirse que la Inteligencia hace referencia a qué tan listo es uno.

Alguien podría tener un mayor C.I. que otro, pero lo que realmente importa es qué hacemos con nuestro C.I., porque la inteligencia y el C.I. no son lo mismo. Según esto, los seres humanos podríamos ser más inteligentes cada día.

“Siempre será más inteligente aquél que sepa resolver los problemas que le darán mejores resultados en su vida”.

Hemos visto muchos casos de personas con alto C.I. (mejores calificaciones escolares, alta capacidad cognitiva, muchos conocimientos, etc.), que no han tenido tantos logros como muchos de C.I. medio. Los autores afirman que es porque no desarrollaron lo que ahora sabemos es la Inteligencia para resolver los verdaderos problemas con los que uno se tiene que enfrentar en la vida.

Respecto a los problemas, los estudiosos recomiendan lo siguiente:

A.- Identifica si lo que ves como problema es realmente un problema o te estás ahogando en un vaso de agua.

B.- Si de verdad lo es, lo más inteligente es aceptarlo.

C.- Dale la dimensión más correcta posible. ¿Qué tan grave es?

D.- Analiza si está en tus manos resolverlo o tendrás que buscar apoyos.

E.- Reconoce qué tanto te afecta y si tienes la fortaleza y resistencia para superarlo emocionalmente. 

F.- Busca resolverlo sin afectarte demasiado. Buscar el equilibrio: Ganar-Ganar.

G.- Busca negociar. La habilidad de negociación la puedes desarrollar.

H.- Si el problema no se puede resolver, no queda otra que aceptarlo. 

I.- Cuida tus actitudes. Sé un actor: la actitud conveniente para cada situación.

Además, tampoco tiene útero, ni cuello uterino, ni ovarios.

Es el caso de una joven keniana, de nombre Julian Peter, una chica de color, ya de 29 años, documentado recientemente por la BBC News.

Se trata de un síndrome llamado Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH); ¡Vaya nombrecito!

Imagínate, estimada lectora o lector, lo que es vivir con esta situación. 

A ella, le han llovido todo tipo de comentarios negativos; no sólo criticas, sino también cantidad de rechazos y humillaciones; incluso, le llegaron a comentar que era un castigo por algo muy malo que su madre habría hecho en el pasado.

Otra persona afirmó que seguramente alguien le había hecho brujería, ya que ella es oriunda de una población de nombre Ukambani, donde se práctica la hechicería; algo así como lo que hacen algunos pobladores de Catemaco.

También ha sufrido el rechazo de varios hombres cuando les cuenta esto. Julian comentó que varios, al enterarse, simplemente desaparecía, como por arte de magia.

Pero no es el único caso, la misma Julian conoció a otras mujeres de Kenia, país ubicado en el centro-oriente de África, que padecían de lo mismo. 

Julian se enteró de su caso cuando tenía 17 años, por un médico al que acudió por un fuerte dolor en sus piernas.

En 2018, le hicieron una operación para construirle el canal vaginal, pero aun no se siente bien para tener una relación sexual.

La falta de ovarios la obliga a resignarse a nunca tener hijos propios, pero peor aun, la carencia de sus órganos sexuales le ha impedido relacionarse sexualmente con el sexo opuesto.

Aunque ha tenido algunas parejas sentimentales, comentó que no está lista para el matrimonio; cree que al casarse sus suegros la rechazarán.

Otras mujeres con ese síndrome y que se llegaron a casar, sufren muchas presiones por parte de sus suegros porque quieren tener nietos propios; en un caso, a una la acusaron de ser prácticamente un hombre.

A ella le llevó 10 años dar a conocer públicamente su caso. Después de lo que ella sufrió, ella recomienda que aquellas que tengan un problema como éste o parecido, lo platiquen sin pena; “total, siempre habrá algunas personas que nos acepten como somos”, comentó.

Después de un tiempo que vivió preocupada y con miedo, preguntándose ¿qué voy a hacer? ¿qué me pasará? ¿qué le diré a mi pareja?, ella formó un grupo de mujeres con el mismo síndrome porque sabe que enfrentan muchos desafíos, principalmente el de aceptarse a sí mismas.

Ahora, ya habiendo reflexionado mucho sobre esto, su mensaje es el siguiente:

“Debemos aceptarnos como somos, aunque sea difícil darte cuenta de que no eres como otras mujeres”.

Éste es un gran ejemplo de superación femenina. Julian merece no sólo nuestro reconocimiento por su valentía para aceptarse a sí misma, sino porque nos invita a darnos cuenta de que nuestro valor como persona, es mucho más amplio.

No hay necesidad de explicarnos las razones exactas por las que, ella y muchas mujeres más en ese país, padecen de ese síndrome, sino del ejemplo que nos da de aceptación personal, de adaptación, de solidaridad con otras personas y de liderazgo para apoyar a otros.

Actualmente, podemos constatar que, nunca en la historia de la humanidad, había habido un aceleramiento tan grande en su evolución, como la de los últimos 60 años. Hemos avanzado tanto, que ya estamos casi con un pie en marte para habitarlo.

Sin embargo, está demostrado que los grandes logros obtenidos en todas las áreas en la vida de los humanos, no han logrado eliminar el salvajismo. Aun venimos arrastrando comportamientos de neandertales, cuando se supone que nos diferenciamos por el hecho de que pensamos. 

No hemos avanzado, gran cosa, en lo humano; muchos siguen matando por poder y riquezas materiales, igual que el comportamiento que tuvo Caín con su hermano Abel; comportamientos de hace 30 mil años.

¿En qué ha ayudado la evolución, a la fraternidad entre la gente, al respeto por la vida, a la tolerancia y al amor? Todo aquello que nos hace humanos y que nos permite vivir bien unos con otros.

Desde que apareció el sapiens:

• Se han extinguido miles de especies de animales y plantas, y muchas otras están en peligro de lo mismo.

• Se han creado las armas suficientes para destruir el planeta varias veces.

• Hemos contribuido, por mucho, al calentamiento global y hemos contaminado mares y ciudades. 

• Por las noticias, nos enteramos de que, cada vez hay más violencia en el mundo, más formas de asesinar y desaparecer a nuestros semejantes.

Además, la enfermiza ambición de poder y riquezas materiales, de unos cuantos, ha llevado al acaparamiento de las riquezas. La bbc.com publicó datos de la organización caritativa británica Oxfam, quien asegura que el 82% de las riquezas del mundo están en manos del 1% de la población.  

Los mexicas que se separaron de los otros en Coatepec, llegaron, al territorio donde en 1325 fundaron Tenochtitlán.

Por esto mismo, resulta irónico que la historia nos haya llevado a recordar a esta gran civilización con el nombre de sus opresores.

En realidad, el imperio al que conquistó Hernán Cortés deberíamos llamarlo, justamente, Imperio Mexica.

Entonces, ¿por qué todavía se les sigue llamando aztecas?

Se les volvió a llamar aztecas porque un escritor francés muy famoso y de moda en el siglo ante-pasado, el explorador y escritor Alejandro de Humboldt, los nombró repetidamente así en su obra “Vistas de las Cordilleras y Monumentos de los Pueblos Indígenas de América”, y como era muy reconocido en el mundo, otros escritores lo replicaron y se les quedó ese nombre.

Aunque a mi parecer, por ser un imperio poderoso, les quedaría mejor el nombre de aztecas pues suena más fuerte y poderoso, pero no me hagan mucho caso.

Los conquistadores españoles siempre nombraban al pueblo indígena conquistado como “mexicas”, y por muchos años fue así.

Por algo, después de la Independencia se le llamó a la nación naciente con el nombre de México, palabra derivada de mexica.

El ejemplo que, en lo personal, tomo de los fundadores de Tenochtitlán, es el de que fueron grandes guerreros, gente que buscó su liberación y lo logró, que pagó el precio; gente creadora persistente, de fe y capaz de sobreponerse. 

Si fueron vencidos por los españoles fue solamente por la ayuda de otros grupos de indígenas a Cortés, además de por la viruela que les contagiaron.

“Conviene aprender sobre nuestra propia historia, conocer lo que nos precede para así acercarnos un poco más a la identidad del mexicano: producto de un mestizaje que adquirió lo valiente, astuto y hábil del mexica”.