Complementando el artículo de la Ley de Acción-Reacción, anotamos aquí también, otro sobre “el estudio de las causas”, que, fácilmente puede explicarnos, en forma general, por qué nos suceden las cosas que nos suceden.

¿Qué causa u origina una situación?

Bueno, todo efecto tiene su causa.

En el plano negativo, podríamos fácilmente entender por qué ocurren los accidentes, qué origina los problemas, cuáles son las causas de la pobreza, etc. 

Generalmente, encontraremos que son nuestras acciones las que generan los efectos, pero antes de las acciones siempre hay un pensamiento, un plan, un método, sean éstos conscientes o no.

Todas las acciones humanas siempre tienen consecuencias o efectos, ya sean estos positivos o negativos.

No es otra cosa que La Ley de Causa y Efecto, que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, ya sea en pensamientos, en palabras, decisiones o acciones. 

Esto último, quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá, directamente, de la causa puesta en movimiento. 

No existe el azar; la buena suerte o la mala suerte, sólo son resultados.

Todo tiene una causa, no hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa, tanto en lo físico como en lo mental y en lo emocional.

Ya conocemos la causa de los accidentes, de las enfermedades, de las acciones de las mentes criminales, de la pobreza, de por qué fallan las cosas.

Examinemos nuestros pensamientos y nuestras acciones y podremos darnos cuenta de las cosas que nos han sucedido, están sucediendo y sucederán en el futuro.

Los homo sapiens, no somos una especie muy diferente a los neandertales; venimos directamente de ellos, sólo que, en algunos se inició la revolución cognitiva, y los que no lo lograron fueron desapareciendo, para que finalmente hace 30 mil años, se extinguieran totalmente. 

A raíz de la revolución cognitiva, fueron capaces de: fabricar arcos y flechas y agujas para coser; de darle forma a un lenguaje para transmitir conocimientos; de unirse en grupos mayores con los mismos ideales, necesidades y objetivos; de poder moverse a otros lugares.

Además, adquirieron la capacidad de cooperar con un gran número de personas desconocidas y distantes para crear o producir algo. Igualmente, les permitió transmitir a otros, información sobre cosas que no existían realmente, esto con el fin de innovar, planificar, ejecutando entonces, acciones complejas. Esta fue la clave del éxito de los sapiens. 

La revolución cognitiva se dio casi en forma mágica; podría yo explicarla con una escena de la película “2001: Odisea del espacio”, del director Stanley Kubrick (1968). 

En ella, un simio que trataba de partir un fruto con un palo, al no lograrlo con los primeros golpes, le pegó fuerte repetidas veces hasta hacerlo pedacitos; en ese momento se dio cuenta que podía hacer lo mismo para vencer a otros simios cuando le quisieran arrebatar su comida, y así lo hizo, sorprendiendo a muchos otros de su especie.

En la película, ese fue el punto de inflexión para iniciar la evolución; el momento, en el que todo empezó a ser diferente; la semilla para el surgimiento de los sapiens. 

Los avances que lograron con la revolución cognitiva, permitieron al sapiens iniciar la segunda revolución, la agrícola, que los transformó de cazadores (nómadas) en sedentarios. 

A partir de allí la historia humana se determina por sus acciones.

Todos, con nuestras Acciones, hemos provocado y seguimos provocando diversas Reacciones en los demás, algunas veces pequeñas, otras peligrosas. Aunque lo neguemos, ya lo hemos experimentado a nivel personal, la mayoría de las veces sin darnos cuenta. 

Esto no es otra cosa más que el efecto natural de la “Ley Acción-Reacción” de Isaac Newton, que establece que “todo cuerpo A que ejerce una fuerza sobre un cuerpo B, experimenta una fuerza de igual intensidad en la misma dirección, pero en sentido opuesto”.

Este principio es universal y se aplica no sólo a la física; se extiende a toda la naturaleza. Esto lo hemos dicho aunque con otras palabras: “Causa y efecto”, “Dar y recibir”, “Siembra y cosecha”, todos estos principios son resultado o consecuencia de algo. 

Ciertamente, toda causa genera algún efecto, y este principio es aplicable también al comportamiento humano, por lo que cada vez que hacemos algo, aparejado a ello, existirá una Reacción.

Con esto podríamos entender que, entre los humanos, todo lo que hacemos tiene una contrapartida en lo que recibimos. “De tal forma que, pasado, presente y futuro tendrían un sentido para nosotros, desde una perspectiva más amplia”.

Algunas veces no lo percibimos de inmediato, o incluso podemos no relacionarlo con aquello que lo originó, pero verdaderamente, toda Acción que realicemos, tendrá por consecuencia una Reacción.

La calidad y la fuerza de las Reacciones que suframos, positivas o negativas, dependerá de la calidad y de la fuerza de las Acciones que emitamos.

El mensaje aquí, es que, seamos capaces de reconocer las consecuencias que tendrán nuestros comportamientos, y a partir de ello, vayamos construyendo Acciones más asertivas.

Es la historia de cómo los humanos nos convertimos en reyes de la creación. 

Algo paradójico porque, por un lado, el homo sapiens, desde que apareció en la tierra, ha logrado subsistir a todo tipo de peligros y catástrofes y ha evolucionado hasta poder llegar a la luna, pero por otro, continúa, muchas veces, actuando como neandertal.

A su estilo, y con un enfoque totalmente evolucionista, Yuval Noah Harari, cuenta, en su libro “De animales a dioses”, toda la historia humana desde su aparición hasta nuestros días. 

Resumidos los 4 mil 500 millones de años de la historia de la tierra en un calendario, los humanos tenemos apenas mil 800 segundos de existencia; aparecimos en los últimos 30 minutos.

La evolución humana se dio a partir de tres grandes revoluciones: la cognitiva, la agrícola y la científica; éstas, fueron base para todo lo que la humanidad ha creado desde que aparecieron en la tierra.

Dentro de los contextos de estas tres revoluciones, han sido las leyes biológicas las que establecieron los parámetros para nuestro comportamiento y capacidades; la biología y la historia han modelado nuestra sociedad; “toda la historia tiene lugar dentro de los límites de nuestra biología”, asegura el autor.

Ya desde hace dos millones de años existían diferentes especies de humanos (homínidos), regados por el planeta. La especie que precede al homo sapiens (los neandertales), apareció hace 500 mil años. 

La gran historia humana comenzó hace 200 mil años, cuando por evolución, apareció el sapiens en África oriental.

Fue aproximadamente, hace 70,000 años cuando se dio la revolución cognitiva; ésta consistió en diversas mutaciones genéticas aleatorias y accidentales que cambiaron las conexiones cerebrales de algunos neandertales.

En estos tiempos, hay que practicar otras opciones para ahorrar o ganar más.

Tomando como base, que tú eres consumidor y vendedor de productos de consumo al mismo tiempo, que tienes un lugar físico y que por el mismo trabajo que desempeñas, pasas mucho tiempo en el negocio con ratos desocupados, te recomendamos lo siguiente:

La producción y conservación de algunos productos y alimentos para tu consumo familiar o para la venta. Siempre hay un espacio pequeño en tu patio o en tu azotea.

¿Cómo ves? ¿Te suena raro esto? 

He visto gente que corta o recoge las guayabas de los árboles que, por alguna razón, están en la calle, para hacerlos en dulce, tés, agua, etc. 

Tal vez tú ya estés haciendo algo parecido; no obstante, te recomendamos lo siguiente:

Siembra algún fruto o verdura que puedas consumir, para que no tengas que gastar en ellos.

Papaya, por ejemplo; he visto en los techos de algunas casas, macetas con árboles de papaya, ya con frutos. Algunas plantas tardan hasta 10 meses en producir fruta, pero otras, sólo tres meses, después de ser plantadas. 

Conservas al vacío. Podrías hacer conservas de diversos alimentos. Con esto, podrás prolongar su vida, además de que, al vacío, no pierden su color, ni su sabor, y sus nutrientes permanecen estables, conservando su firmeza y su textura. No necesitas maquinaria; en envases de vidrio o bolsas herméticas, se puede hacer.

Sólo es cuestión de que te decidas y le dediques unos minutos, diariamente a esto.

 Para los detalles consulta: 

¿Cómo conservar alimentos al vacío? en: http://revistadelconsumidor.profeco.gob.mx/abc.es/comida.uncomo.com y muchas otras.

Amigo detallista, toma en cuenta que tus emociones afectan, la mayoría de las veces para mal, tu vida personal y de negocios.

Una emoción, es el sentimiento muy intenso de alegría o tristeza producido por un hecho, una idea, un recuerdo, etc.

Consultando la página de Martha Debayle, encontramos el artículo de Mario Guerra, titulado “Tus emociones: Arma, herramienta o hilos que mueven tu vida”; él hace referencia al Dr. Jesse J. Prince, quien habla de seis emociones básicas y universales en los seres humanos: Sorpresa, Asco, Tristeza, Ira, Miedo y Alegría.

Refiriéndose a éstas, Mario Guerra habla de que las emociones pueden tener tres utilidades:

1.- La primera, y la más común, es una utilidad negativa, y se da porque nos dejamos llevar por ellas, permitiendo que otros “muevan los hilos de nuestras vidas”, con lo que nos convertimos en víctimas de las circunstancias.

“Esta posición nos resta calidad de vida, nos impide ser felices e impide nuestro desarrollo como personas y como empresarios”.

2.- Una segunda posición es cuando nos percatamos que nos pueden ser útiles si las manejamos adecuadamente. Lo que nos puede ayudar a ser más felices.

3.- La posición más inteligente es cuando las utilizamos como armas para que nos vaya mejor en la vida, ya que las emociones “distraen nuestra atención de algunos eventos para concentrarnos en ellos y resolverlos, o para posponerlos hasta hallar una forma más adaptativa de manejarlos y responder con efectividad”.

Se trata de tomar conciencia y hacernos responsables de cómo manejamos nuestras emociones, pues de nosotros depende “la manera en que maticemos y canalicemos dichas emociones”.

“La vara en el ojo ajeno”. Esta frase tiene una aplicación práctica en la vida diaria, en nuestra calidad de vida, y directamente en nuestra relación con nosotgros mismos y con los demás.

Se refiere a que, generalmente, sólo vemos los errores en los demás y no vemos los nuestros.

La aplicamos cuando criticamos y juzgamos a otros por sus defectos, sus errores, sus faltas; esto es muy fácil de hacerlo.

Sin embargo, al poner demasiada atención en los demás, dejamos de vernos a nosotros mismos, y no podremos ver nuestras deficiencias; es decir, dejamos de ser objetivos en nuestras evaluaciones, lo que nos impide evolucionar.

¿Los demás tienen fallas? Sí, pero uno también las tiene, y quizá son mayores; entonces con qué cara vamos a criticarlos y a juzgarlos, si estamos igual o peor.

Ver sólo “la vara en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio” es ser parcial y falto de objetividad e inmaduro; denota superficialidad y poca inteligencia.  

Existe un concepto Bíblico que dice “con la vara que mides serás medido”; si criticamos o juzgamos nos exponemos a ser criticados y juzgados. 

Si vemos la viga en el ojo propio, pero la minimizamos o la justificamos, estamos usando diferente vara, una para medir a otros y otra para medirnos a nosotros. 

Cuando logremos ver “la viga en el ojo propio”, además de “la vara en el ojo ajeno”, con objetividad, estaremos dando un salto cuántico en nuestro crecimiento personal. 

Sólo los valientes, los fuertes y los inteligentes son capaces de ver sus errores, y por supuesto, también sus aciertos. 

Para ser más competitivos, los amigos de trabajo.com.mx nos recomiendan lo siguiente:

Comencemos por aceptar que nada es permanente, que estemos conscientes de que lo único seguro en la vida es que todo cambiará, y que dichos cambios son cada vez más rápidos.

Entonces, para ser más competitivos tenemos que imprimir mayor velocidad a nuestras decisiones y a nuestras acciones. 

En el terreno de los negocios, una vez que determinemos nuestras prioridades y nuestros objetivos a mediano y largo plazo, partamos pensando en nuestros clientes actuales y potenciales, ya que ellos son la razón de existir de todas las empresas.

Está claro que los consumidores tienen ahora más poder e influencia que en toda la historia comercial, por lo que si queremos que ellos nos compren, pongámonos en su lugar e identifiquemos las cosas que pueden motivarlos a comprar con nosotros.

Ante este panorama, tenemos que aprender cosas nuevas cada día. El conocimiento es la única manera de competir, por lo que se hace necesario y conveniente invertir en nuestro crecimiento, desarrollo y capacitación. Cuanto más sepamos más útiles seremos para los clientes 

Sin embargo, el conocimiento no es suficiente si no lo aplicamos a nuestras necesidades y a las de los clientes. El éxito consiste en poner en práctica lo que sabemos.

La realidad actual tan competitiva, tan llena de información y de nuevas tecnologías, es la misma para todo mundo; la única diferencia está sólo en la percepción que cada uno hacemos de ella. Pase lo que pase a nuestro alrededor tenemos que estar firmes con la VISIÓN que tenemos de lo que queremos lograr con nuestro negocio.

Imagínate contar con una “guardia de seguridad” que nos protegiera de los invasores; un ejército fuerte, flexible y siempre vigilante; que se multiplicara y pudiera especializarse por sí sólo; que aprendiera de las experiencias y que, además, fuera gratuito; pero, sobre todo, que actuara en forma automática y que no tuviéramos que ocuparnos mucho de él.

Ese es precisamente el papel que desempeña el sistema inmunológico en nuestro organismo; protegernos de agentes patógenos que nos enfermarían y si pudieran, nos destruirían.

Todos los días estamos siendo invadidos por múltiples organismos agresores y nadie podría sobrevivir si no fuera por nuestro sistema inmunológico particular.

El Sistema Inmunológico es un complejo de células, hormonas y sustancias químicas que tienen como función, defender al organismo de los agentes extraños.

Nuestro sistema inmunológico es una muestra clara de que hay inteligencia en nuestro organismo. Representa siglos de evolución. 

Nuestro sistema inmune se forma desde la gestación y se desarrolla durante la infancia. Ya de adultos continúa fortaleciéndose y creando nuevas defensas.

Cuando nuestro sistema inmune se encuentra debilitado o el agente agresor es demasiado fuerte, por ser nuevo o por haber evolucionado también; es decir, cuando se pierde el equilibrio en la fortaleza a favor de los agresores, éstos encuentran el campo propicio para desarrollarse, multiplicarse y enfermar a la gente.

Todos los sistemas Inmunológicos son propios y especiales. Hay organismos que todo lo soportan, que nada les afecta; esto es porque han desarrollado inmunidad a muchos agentes patógenos.

Las enfermedades infecciosas son causadas, por tres agentes principales: bacterias, parásitos y hongos. 

Nuestro sistema inmunológico, además de cuidarnos de elementos externos nocivos, también responde internamente para atacar tumores y reaccionar, transitoriamente, en algunos casos de tejidos trasplantados, etc.

Las infecciones se pueden transmitir a través de las siguientes formas:

• Contacto sexual, cuando alguna de las partes está infectada.

• El aire que respiramos. Muchas partículas infecciosas se   propagan a través de este medio.

• La sangre: cuando se comparten agujas hipodérmicas.

• La piel, haciendo contacto cercano con una persona que esté infectada.

• Los insectos, como los mosquitos que, extraen la sangre de personas infectadas y luego pican a una persona sana.

• Los alimentos contaminados.

• El agua contaminada.

No te estoy invitando a la abstención ni a la paranoia, simplemente te recomiendo que te cuides y selecciones opciones saludables.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro sistema inmune a que nos proteja mejor?:

• Reconócelo, date cuenta de su existencia.

• Permítele su funcionamiento. No te auto-mediques; modera la ingestión de antibióticos.

• Gradualmente, permítele su reforzamiento, evitando los sobre-cuidados o los descuidos totales.

• Evita las desveladas frecuentes e intensas.

• Sonríe, ríe, mantente alegre diariamente.

• Consume antioxidantes diariamente: frutas y verduras, etc.

• Cuida tus pensamientos, que sean de optimismo y esperanza.

• El aumento de temperatura corporal (calentura) manifiesta el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, no la contrarrestes inmediatamente (hasta 38º no es peligroso, sólo hay que cuidarse).

Permitamos que nuestro sistema inmunológico actúe bien y a nuestro favor, para nosotros poder dedicarnos a nuestro negocio, a nuestro crecimiento, a servir a los demás a través de nuestra tienda.

• Tu pasado es importante porque de ahí provienes, ahí están tus raíces, ahí has vivido las lecciones que la vida te ha puesto, pero no te quedes mucho tiempo en él porque te evita concentrarte en el presente. 

• Tu presente es más importante porque es lo único real que tienes; el pasado ya pasó, y aunque está influyendo en el presente, ya no existe; el futuro aún no llega, no existe. El presente es el lugar desde donde puedes reconstruir tu pasado y construir tu futuro. 

• Tu futuro es muy importante porque es ahí donde vas a pasar el resto de tus días y, seguramente, quieres vivirlos con calidad. 

Administra tu energía: del 100% de tu atención, dedica sólo el 10% al pasado, el 80% a tu presente y el 10% a tu futuro.