Todos nos hemos sentido frustrados por algo; porque no ganó la selección, porque perdió nuestro partido político, porque no nos invitaron a la fiesta, etc.

Las frustraciones son bastante comunes en nuestra sociedad, donde abundan las personas que se dejan llevar por sus emociones, y que confunden sus sueños e imaginaciones con la realidad.

Muy cierto, las frustraciones se producen cuando nuestras expectativas no coinciden con los hechos reales; y no es tanto el resultado, sino el hecho de que los acontecimientos no se produzcan como uno esperaba.

La verdad es que los acontecimientos no siempre se darán del modo que queremos o que nos conviene, aspecto que a muchos les resulta difícil aceptar, esto es porque seguramente sus expectativas no tenían buenos fundamentos, y para no sentirse mal por su equivocación le echan la culpa a otros.

¿Por qué sucede esto? Los especialistas del tema aseguran que es por no haber analizado bien las probabilidades de que las cosas fueran como queríamos o esperábamos, es hacerse ilusiones con algo; también aseguran que es, en buena medida, falta de madurez.

Con madurez, nos hacemos menos ilusos, y no es que esperemos menos de la vida, sino que ajustamos nuestras expectativas a la realidad.

Las personas ilusas o inmaduras son más propensas a las frustraciones; tienen una idea subjetiva del mundo y “todos sus deseos los transforman inmediatamente en expectativas”.

Estas personas no toman en cuenta los imponderables y los factores variables. Están tan centrados en sí mismos que todos lo toma de manera personal. En la adversidad, culpan al destino o a otra persona de actuar contra ellos, y jamás se detienen a pensar que pueden ser ellos los equivocados.

3. “Apego evitativo”. De niños asumieron que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provocó sufrimiento. Aprendieron a vivir sintiéndose poco queridos y valorados.

Ya de adultos. • Tienen sentimientos de rechazo a la intimidad. • Dificultades para relacionarse y para entender las emociones ajenas.

4.- “Apego desorganizado o contradictorio”. Este es una mezcla entre el “apego ansioso y el evitativo”. Se trata de comportamientos contradictorios. De niño tuvo dificultades para entenderse con sus cuidadores, por lo que tuvieron conductas explosivas y destructivas.

Ya de adultos: • Llevan alta carga de frustración e ira. • No se sienten queridos. • Rechazan las relaciones, aunque en el fondo es lo que más desean. • Dificultades para manejar sus emociones. • Conductas emocionalmente negativas. • Problemas para expresar emociones positivas.

Puedo decir que todos tenemos un tipo de apego y el principal es a nuestra madre o a la persona que nos cuidó. Si nos fue bien, nuestro apego será de seguridad personal, si no, podemos cambiarlo. La relación con nuestra cuidador cuando nacimos no es la única que define nuestro tipo de apego.

“Todas las interrelaciones que se producen desde el nacimiento hasta la edad adulta marcan el comportamiento del momento actual”.

Hay que tomar en cuenta que el apego: • Lo podemos cambiar. • No se mantiene igual en todas las personas. • En la medida que vamos desarrollándonos, va mejorando. • Ningún apego puede catalogarnos permanentemente. • Las personas que con las que convivimos también van influyendo en nuestro tipo de apego. • Una pareja o amistades con “apegos seguros” pueden ayudarnos a obtener más confianza y seguridad.

Este artículo pretende informar un poco más sobre las causas por las que muchos hemos tenido problemas para relacionarnos y para lograr las cosas que deseamos.

De adultos, todos nos comportamos de determinada manera, dependiendo de la calidad de la relación afectiva que tuvimos con nuestra madre o con la persona que nos cuidó desde que nacimos.

Esta relación afectiva es, según John Bowlby, especialista del tema, el apego o vínculo afectivo que establecimos desde el nacimiento y que es la clave para nuestro desarrollo psicológico y para la formación de nuestra personalidad; esto mismo impactará nuestro comportamiento de adulto.

Con base a las distintas relaciones que tuvimos, el especialista, estableció cuatro tipos de apegos:

1.- “Apego seguro”: El mejor y el más sano. Su característica principal es la incondicionalidad. Se aprendió de niño que su cuidador no va a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado. Su comportamiento es seguro y activo, e interactúa de manera confiada con el entorno.

Ya de adultos: • Interactúan con sus iguales de forma saludable. • No les supone esfuerzo unirse íntimamente a las personas y no les provoca miedo el abandono. • La dependencia es recíproca y no les preocupa estar solos.

2.- “Apego ansioso y confuso”: En estos casos el niño no confió en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad. Ello le provocó la necesidad de aprobación por temor al abandono.

Ya de adultos: • Sienten temor a que su pareja no les ame o les desee realmente. • Les resulta difícil interaccionar con las personas de la manera que les gustaría, ya que esperan recibir más vinculación de la que proporcionan. • Se relacionan con la dependencia emocional.

Podríamos imaginar el drama y la tragedia que se vivió durante esta inundación. La ciudad quedó bajo dos metros de agua y en algunas zonas hasta tres. Muchas casas se derrumbaron, otras estaban inundadas y sus habitantes sólo podían estar en la azotea o en el segundo piso.

Se realizaban misas en las azoteas y la gente las escuchaba también en azoteas o en los balcones de las casa de junto o de enfrente.

La gente pedía con sollozos y lágrimas un milagro para acabar con la tragedia. Recurrieron a la intercesión de la Virgen de Guadalupe y las autoridades civiles y eclesiásticas, para que intervinieran.

Era tanta la desesperación de la gente que organizaron “una procesión sin precedentes en la historia de México: a bordo de canoas, trajineras y barcazas, la Guadalupana fue llevada desde su santuario en el cerro del Tepeyac hasta la Catedral de México”. Los efectos inmediatos y los que se dieron durante los cinco años de la inundación como la insalubridad, la escasez y carestía de los comestibles causaron la muerte de más de 30 mil personas; se dice que muchos de lo fallecidos fueron por hambre.

La ciudad se quedó prácticamente sin gente. Los españoles que pudieron y tenían recursos emigraron y, en su mayoría, se asentaron en Puebla; “de las 20 mil familias de españoles que había en esos momentos en la ciudad, sólo permanecieron 400”.

Fue hasta 1634 que pudo sacarse toda el agua de la ciudad y empezar la reconstrucción.

Aunque no hay evidencias visuales del suceso, “hay un registro tangible; en la esquina de Motolinía y Madero está incrustada una cabeza de león, se dice que ésta indica hasta dónde llegaba el agua”.

Después de enterarte de este suceso quizá ya no te preocupen tanto las inundaciones de tu colonia.

Es histórico; hubo una inundación en lo que es ahora la CDMX que duró cinco años y que prácticamente hizo desaparecer la ciudad.

El 21 de septiembre de 1629 inició un tormentón que duró más de 36 horas y la inundación que provocó duró cinco años.

Los indígenas llegaron a pensar que sus dioses estaban castigando a aquellos que habían invadido sus territorios. Por su parte, muchos españoles creían que la inundación era un castigo a los pecados que habían cometido.

No había manera de liberarse del agua. Los sistemas de desagüe eran completamente insuficientes. Apenas había transcurrido un siglo de la conquista, y los españoles ignoraban el tipo de tormentas que ocasionalmente se daban en la zona, por lo que no tomaron ninguna previsión al respecto cuando construyeron sus casas.

Los mexicas sabían muy bien de este tipo de problemas, ya que se enfrentaban a recurrentes inundaciones, pero ellos tenían su propio sistema para controlar la entrada y salida del agua, lo hacían a través de muros de contención y acueductos; con éstos, eran capaces no sólo de abastecerse de agua limpia para su consumo sino que también podían evitar las inundaciones.

La inundación sucedió no sólo por la fuerte lluvia y el tiempo que duró, sino también porque habían cerrado la salida del desagüe principal que estaba en Huehuetoca, lo hicieron para evitar se destruyera, ya que apenas estaba en construcción; esto estaba evitando la salida del agua de la ciudad. Cuando se dieron cuenta de su error ya era demasiado tarde.

Para lograr el progreso de una empresa o de un país, lo primero que hay que hacer, al inicio de un nuevo ciclo, es “limpiar la casa”. Esto también lo hacen o deberían hacerlo los directores empresariales al tomar o retomar el mando de una empresa, sobre todo cuando las cosas no andan bien.

Estas actividades o labores se hacen necesarias para asegurar la fortaleza del país del que se trate o cualquier negocio, en el mediano y largo plazo, donde las empresas, de cualquier tamaño, y los habitantes, cualesquiera que sean sus preferencias, edades, ocupaciones, etc., puedan alcanzar los beneficios. Sin embargo, esto trae consigo que en el corto plazo no se puedan esperar buenos resultados. Por lo anterior, el reto para nosotros, en el caso del próximo presidente de México, es no esperar demasiado en por lo menos un año. No esperemos que a partir del 1 de diciembre próximo, ya haya cambiado todo para bien; ya que apenas se están asentado las bases. A manera de ejemplo, los campesinos lo saben bien, antes de sembrar las nuevas semillas tienen que limpiar y remover la tierra del terreno, de lo contrario las malas hierbas que no se eliminen estarían absorbiendo los nutrientes de la tierra. Para enfrentar los nuevos contextos internacionales de competencia, globalización y nuevas tecnologías, primero hay que fortalecerse interiormente; como decía Stephen Covey: primero lo de adentro; después lo de afuera.

Los 80’s también tuvieron sus aspectos buenos:

En la ahora CDMX el transporte creció a un ritmo acelerado; se construyeron tres líneas del Metro, además del Tren Ligero.

En Iztapalapa, se inició la construcción de la Central de Abastos, inaugurándose en 1982.

Se creó la Ruta 100 que cubría, principalmente, rutas foráneas hacia el DF, como Cuajimalpa, Tlalpan, Xochimilco y Tláhuac.

Se reemplazaron los taxis colectivos por combis, que dieron lugar a las llamadas “Peseras”.

En 1984 se inauguró la Torre Ejecutiva de Pemex.

En 1988 se comenzaron a instalar los primeros servicios privados de internet en hogares y oficinas.

En 1989 inició la construcción de la Torre Mayor, la cual concluyó hasta el año 2003.

Los 80’s también fue la década donde pudimos disfrutar la música de Parchis, Timbiriche, Menudo, Flans, Michael Jackson, entre otros.

Tuvimos la satisfacción de ver a Fernando Valenzuela triunfar en las Ligas Mayores de beisbol con los Dodgers que hizo magia en Estados Unidos. Además, fue la época de oro de Hugo Sánchez máximo goleador extranjero de la Primera División de España durante más de veinte años.

Las primeras computadoras digitales en nuestro país fueron instaladas a finales de los años ochenta en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Esta década representa la evolución de nuestra sociedad. “Así fue en la década de los 80’s, un tiempo genial en el que la población creció, sufrió, se reformó y volvió a nacer”

El rock, la música electrónica, el naciente “pop” y otros géneros identificados con la juventud, traían consigo una actitud de rebeldía y de romper con los patrones establecidos.

5.- El terremoto del 19 de Septiembre (1985):

Los mexicanos recordamos ese día como uno de los más traumáticos hasta la fecha.

Como ya sabemos, por la magnitud del sismo de 8.1, la composición del subsuelo pantanoso y la estructura de las construcciones, el lugar más afectado fue la Ciudad de México.

Ante la falta de respuesta del gobierno, los habitantes de la ciudad dieron el mayor ejemplo de solidaridad para los hermanos afectados; se volcaron a la labor de ayudar y durante semanas se rescataron miles de personas y cadáveres. Se desconoce la cifra exacta de fallecidos pero se estiman más de 10 mil.

6.- Mundial de Fútbol (1986); el segundo mundial efectuado en México:

México fue el primer país en organizar dos mundiales. El de 1986 es recordado por ser el escenario de dos de los goles más reconocibles de la historia del fútbol, la “mano de Dios”, y el “gol del siglo”, ambos por cuenta del argentino Diego Armando Maradona en los cuartos de final contra Inglaterra.

Pudimos ver a grandes astros del deporte; además de que llegaron a nuestro país gran cantidad de turistas aficionados al futbol.

7.- El fraude electoral (1988):

Cuando De la Madrid nombró candidato a Carlos Salinas, la “corriente democrática” del PRI se separó y creo el Frente Democrático Nacional, nombrando a Cuauhtémoc Cárdenas su candidato.

Los votos se contaron en la Secretaría de Gobernación, dirigida por Manuel Bartlett. Las tendencias marcaban como ganador a Cárdenas pero el sistema se “cayó”, y el conteo quedó inconcluso. Horas más tarde, Bartlett anunciaba por televisión la victoria rotunda de Carlos Salinas. Muchos mexicanos tomaron esto como un fraude descarado, y se volcaron a la calle. Sólo unos días después quemaron las boletas.

3.- La caída de los precios del petróleo (1982):

Durante los setentas hubo una época de estabilidad general en los precios del petróleo, y con el descubrimiento de nuevos yacimientos en 1977 todo parecía ir hacia arriba.

Sin embargo, en 1981, los países árabes de la OPEP incrementaron enormemente su producción y la teoría de “La Ley de la Oferta y la Demanda” hizo su efecto: los precios del petróleo se desplomaron. El barril de petróleo mexicano pasó de valer 37 dólares a 15, el dinero dejó de entrar a nuestro país y comenzaron las crisis y los despidos laborales. Todo esto provocó una devaluación del 400% del peso mexicano y una serie de medidas estatales para contrarrestarla, como la contención de salario y el aumento de precios básicos. Fue cuando López Portillo lloró en el congreso al anunciar la primera devaluación fuerte del peso.

4.- La explosión de San Juanico (1984):

Fueron una serie de explosiones ocurridas en una de las plantas de almacenamiento de PEMEX en San Juan Ixhuatepec el 19 de Noviembre de 1984. Ha sido la mayor tragedia de este tipo en la historia de nuestro país, con un saldo de 600 muertos, 2 mil heridos y decenas de miles de evacuados.

El accidente se debió a una falla en el mantenimiento de las válvulas de alivio de los tanques, lo que provocó una fisura en una tubería y la fuga de una enorme cantidad de GAS que hizo contacto con alguna chispa. La bola de fuego consumió el lugar en minutos, y fue seguida de numerosas explosiones alrededor.

Fue una generación muy activa, de crisis, devaluaciones y vivencias que muchos recordamos; sucesos de todo tipo que cambiaron el modo de vivir de los mexicanos.

Si eres de la generación X, posiblemente recordarás algunos.

1.- Contexto político-económico:

Con el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) México inicio la nueva corriente económica: el neoliberalismo. Hasta el gobierno anterior, el de López Portillo, era el gobierno quien controlaba la economía del país.

Con el neoliberalismo, la economía se desarrollaría sin la intervención del estado; se trataba de integrase a la corriente que ya había sido implantada en otros países.

Se empezaron a vender y privatizar empresas estatales al por mayor y a permitir cada vez más la inversión privada en proyectos públicos. De las 1,155 empresas que controlaba el gobierno en 1982, sólo quedaban 410 en 1988.

Fue un periodo de fuertes devaluaciones del peso. Hasta 1981 el dólar valía $149; cuando de la Madrid salió valía ya $2,295.

2.- La expropiación de la banca (1982):

Hasta mediados de 1982 la moneda mexicana estaba sobrevaluada, pero una crisis económica mundial inició ese año. Aprovechando eso y antes de alguna devaluación, políticos y empresas aprovecharon para comprar dólares baratos, con lo que las reservas federales se redujeron al mínimo; esto último y la fuga de capitales que se dio, llevaron al gobierno a reducir el gasto público y devaluar la moneda.

El gobierno quiso estabilizar la economía interna pero no pudo. El chivo expiatorio fueron los banqueros, argumentando que eran el mayor obstáculo para la estabilización del país. El 1º. de septiembre el presidente López Portillo anunció la expropiación.